El Ministerio de Trabajo lo ordenó tras la amenaza de los sindicalistas de impedir que este miércoles el diario del también dueño de Canal 9 y LV10 saliera a las calles.
Cerca de las 16, el Sindicato de Prensa y la Agrupación de Prensa Rodolfo Walsh organizaron un escrache a Alonso en la puerta del diario (Rioja al 900 de Ciudad) y en la esquina donde convergen sus otros medios (Radio LV 10 y Canal 9, en Rioja y Garibaldi, la cual fue cortada al tránsito). Con pintadas acusaban al empresario de explotador y delincuente.
Las desavenencias entre Alonso y sus empleados no son nuevas. Estas comenzaron cuando el empresario el 16 de octubre último despidió a tres personas, lo que alarmó a los trabajadores y hasta a los legisladores de la Comisión de Derechos y Garantías de la Cámara de Diputados de la provincia, que lo citaron en diciembre pasado para que diera explicaciones.
Además del cese de estas arbitrariedades, las exigencias de los profesionales tienen que ver con un incremento del sueldo básico, el respeto al convenio colectivo de trabajo y al artículo 58, donde habla de escalas salariales. Sin embargo, y más allá de reivindicaciones laborales ordinarias, los sindicalistas y los trabajadores denunciaron actitudes autoritarias y todo tipo de abusos perpetrados por Alonso.
Según Rodolfo Torti, secretario gremial de ese sindicato, "Alonso viene desconociendo sistemáticamente los ámbitos naturales de discusión salarial, como el Ministerio de Trabajo", y agregó que "tampoco deja que los trabajadores realicen las asambleas dentro del edificio y amenaza a los que asisten". Diariouno.com.ar fue testigo de ello ya que la asamblea prevista para luego del escrache y el piquete de este martes tuvo que celebrarse en una café cercano al edificio del diario.
Incluso este portal (al que se le impidió ser testigo de la reunión debido a los temores fundados de los periodistas) constató que algunos fotógrafos tercerizados por la empresa son obligados a asistir en tales eventos para registrar imágenes de los participantes.
“Alonso persigue a sus trabajadores, en un claro caso de acoso laboral. Hay trabajadores que fueron descendidos de cargos y otros directamente fueron despedidos por participar y defender sus derechos”, acotó otro dirigente gremial cercano a Torti. “Incluso hubo discriminación cuando no se les dio los tickets de 300 pesos de fin de año a los que estuvieron en las asambleas, pero a los que no sí les pagaron”, aseguró.
Las causas de la conciliación
El lunes por la mañana estuvo previsto un encuentro entre las partes en la sede del Ministerio de Trabajo pero Alonso no se presentó y pidió una prórroga hasta el 25 de enero, lo que cayó muy mal en el riñón sindical.
“Estas son las mismas prácticas que acostumbra tener Alonso para no sentarse a discutir sobre temas salariales y dilatar las cosas”, evaluó Torti.
Tras la inacción de Alonso, los ánimos de los trabajadores se sobrecalentaron y se convocó a una asamblea para la tarde. Allí decidieron analizar las posibles medidas a seguir y las maneras de profundizarlas: un corte de calles y un escrache en las puerta de El Sol. En tanto el gremio fue por más e impidieron por unas horas la salida de diario de las rotativas. Debido a esta escalada de virulencia, el Ministerio de Trabajo no tuvo otro remedio que dictar la conciliación obligatoria.
En tanto, en medio del fragor sindical, hubo una visita que para muchos fue sorpresiva y para otros por lo menos sugestiva: el Jefe de Prensa del Gobierno, Pablo Catania, quien estuvo en el interior de El Sol media hora.
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