En el cuarto piso de Casa de Gobierno aseguran que dejará su cargo esta semana, aunque hay quienes creen que Jaque lo puede mantener para no exponerlo.
Scollo fue nombrado de manera unísona como el único responsable político de todo el escándalo desatado durante la primera repetición del acto central de la Vendimia.
El secretario de Cultura ocultó el problema. Lo barrió y lo escondió bajo el escenario del teatro griego Frank Romero Day. Quiso manejarse sólo, ignoró el reclamo de los artistas -más allá de si era o no justificado-, hizo falsas promesas y cosechó tempestades.
Por caso, la primera línea del Gobierno supo que existía un problema grave el mismo domingo por la noche. Y, cuando quisieron intervenir, la discusión ya no tenía retorno.
A la falta de cintura política mostrada por Scollo se sumó la intransigencia de un grupo de bailarines que arengaron al resto para evitar que la función se realizara.
"Es la mejor expresión del hambre y las ganas de comer", reflejó un importante funcionario del Ejecutivo.
Scollo supo este lunes por la mañana que no lo quieren más en el Gabinete. Aún así, evitó renunciar el mismo día en que el ministro de Gobierno Mario Adaro, el secretario de Turismo Luis Böhm y el secretario Legal y Técnico Fernando Simón salieron a poner la cara para suspender la segunda repetición de la Fiesta.
Al malargüino, que forma parte de la "gestión Jaque" desde la primera hora, no lo escondieron para cuidarlo y sacarlo del fragor de la lucha. Directamente, lo sacaron del medio para evitar que cometa nuevos errores.
Lo acusan no de haber informado lo que pasaba; sobre todo, luego de que se confirmara que el sábado por la mañana ya habían existido fuertes planteos por parte de los intérpretes de la Fiesta.
"Fuimos protagonistas de un papelón por 16 mil pesos. Es como si en lugar de haber contratado a 700 artistas, contratábamos a 704", señaló Adaro en conferencia de prensa. Y mandó un mensaje con doble destinatario: a los bailarines, por no haber comprendido que el Gobierno estaba dispuesto a solucionar el problema. Y a Scollo, por haber sido el culpable político del papelón
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