Luego de sumar la quinta derrota de manera consecutiva, Forestello renunció como entrenador de Colón. Fue 1-0 ante Arsenal y el gol lo anotó Julio Furch. Este martes asume de manera interina Mario Sciacqua. La danza de nombres ya comenzó a circular. Suenan el "Tolo" Gallego, Mohamed y Blas Armando Giunta. Para vos, ¿quién tendría que reemplazar a Forestello? Dejanos tu opinión.
Una dirigencia que no encuentra el rumbo, el presidente Germán Lerche insultado por todo el estadio (no estuvo en la cancha), directivos que opinan distinto al primer mandatario y que en los últimos tiempos se sintieron al margen de las decisiones importantes. Sumado a un plantel sin jerarquía, hacen un combo difícil de digerir para los hinchas.
Esta debacle deportiva, tiene sus orígenes en el inicio de la temporada, ya que al plantel del campeonato pasado, que había sumado apenas 20 unidades, se le fueron los dos mejores futbolistas como los casos de Emmanuel Gigliotti y Hernán Bernardello y no los reemplazó.
En su defecto, incorporó jugadores con muy poca continuidad como los casos de Darío Gandín y Luciano Leguizamón para reforzar la línea de ataque. Los 24 goles del Puma Gigliotti en una temporada, fueron reemplazados por dos delanteros, que un año, marcaron entre ambos un sólo tanto.
Así las cosas, desde un inicio se podía advertir, que iba a ser casi imposible que Colón sea protagonista, con un plantel sin recambio y con varios jugadores de las canteras, que no demostraron demasiado. Aquellas tres victorias consecutivas, fueron un espejismo, ya que la realidad futbolística iba a contramano de los resultados.
Al primer traspié con Godoy Cruz, se derrumbó el castillo de naipes, y se desnudó por completo el presente del conjunto sabalero. Cinco derrotas consecutivas que terminaron con la renuncia de Rubén Forestello, con el agravante de que el equipo no pudo marcar ni un gol, en esta racha nefasta que hasta ahora no se detiene.
En lo que va del año, Colón se consumió tres técnicos, todos ellos con un perfil diferente, primero fue Roberto Sensini, quien en el arranque del ciclo lo hizo jugar bien al equipo, pero que después se terminó yendo, tras cosechar dos puntos sobre 18 en juego.
Luego se hizo cargo Pablo Morant, quien tuvo un arranque prometedor con tres triunfos en cadena, pero que después no encontró las respuestas necesarias y encima perdió el clásico, que lo terminó marcando definitivamente. El presente ya es conocido, Forestello llegó luego de las negativas de Américo Rubén Gallego y Omar De Felippe y sus pretensiones económicas se acomodaron a una realidad crítica.
Más allá de los aciertos y virtudes que pudieron tener los entrenadores mencionados, está claro que los principales responsables cuando la pelota comienza a rodar son los jugadores. Pero en el armado del plantel, que es cuando realmente se empieza a jugar el campeonato, los dirigentes, fallaron de manera rotunda. Y en este caso, el que toma las decisiones es el presidente Lerche, que en el rubro incorporaciones, desde que llegó a Colón, pifió muchísimo más de lo que terminó acertando.
El partido con Arsenal, sirvió para evidenciar los enormes inconvenientes que tiene este equipo para ser competitivo. Ayer no se puede reprochar, falta de actitud, sacrificio o ganas de correr. El problema pasa por otro lado, y es la falta de capacidad que tienen estos jugadores.
Hace algunos días, Sebastián Prediger manifestó “ésto es lo que tenemos” haciendo una clara alusión a la falta de opciones para revertir la imagen. Este lunes, Forestello habló de este tema y expresó que le hubiese gustado tener un plantel con más recambio y que lo conformó de acuerdo a las posibilidades económicas.
Habitualmente cuando llega un técnico, los jugadores se motivan y surge una reacción positiva, pero en este caso, da la sensación que no es problema de técnicos, sino de dirigentes y jugadores. Se abre una nueva etapa, plagada de interrogantes, que requiere de soluciones inmediatas. Colón más que un técnico necesita de un mago.


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