Tras confesar, ahora “promete” ubicar el cuerpo del hombre asesinado hace 14 años

Tras confesar, ahora “promete” ubicar el cuerpo del hombre asesinado hace 14 años
El acusado por la muerte de Walter Boldrini dijo que no quiso matarlo sino asustarlo. Lo arrojó en un campo a finales de la década del ’90.

La confesión de cómo había asesinado a un hombre, aunque él aclaró que no quería matarlo, dio paso a la pregunta del fiscal, la que varios se hacen desde hace 14 años.

«¿Y nos llevaría hasta dónde está el cuerpo? Por el tiempo que ha pasado y el dolor propio de la familia, se merece una cristiana sepultura», dijo el representante del Ministerio Público Fiscal.

Sin titubeos, el acusado se mostró arrepentido y asintió.

El misterio de la muerte de Walter Gustavo Boldrini, ocurrida en el mes de octubre de 1999 en barrio Capdevila, pareciera que tendría un capítulo relevante la semana próxima, luego de la confesión del acusado Luis Víctor “Negrito” Ríos ante el tribunal de la Cámara Séptima del Crimen y los miembros del jurado popular.

El procedimiento de inspección ocular en un campo en jurisdicción de la localidad de San Agustín, en el valle de Calamuchita, sitio en el cual presuntamente Ríos identificaría dónde está el cuerpo del malogrado Boldrini se cumpliría la semana próxima.

Sin embargo, algunas voces judiciales no confían en tener suerte, ya que la Policía inspeccionó cada rincón, e incluso participaron peritos de Gendarmería con un georradar, y no hallaron nada.

En su declaración, en la que no esquivó ninguna pregunta, el imputado por el supuesto delito de “homicidio calificado con alevosía”, reconoció que le había comprado a la víctima un kilo de marihuana, la que repartió entre sus conocidos del barrio, y cuya única ganancia era que conseguía droga gratis.

Pero Ríos consumió y se olvidó un detalle no menor: quedó debiendo la droga, por lo que Boldrini, tras reiterados reclamos, le dijo que le iba a cobrar a su casa o si no le mataría a toda su familia.

Fue entonces que el acusado habría estado esperando el momento en que “el Ruso” Boldrini golpeara la puerta de su casa sobre la calle Vicente Balbastro al 2.600. En ese párrafo de la historia, el imputado aseguró que -parapetado detrás de una ventana en la plata alta- intentó realizar un disparo con una escopeta (recortada doble caño) al aire para amendrentar al “cobrador”, pero el proyectil impactó en el cuerpo de Boldrini.

Allí habría caído moribundo, y cuando Ríos bajó y salió al exterior de la vivienda, ya habría estado muerto.

No obstante, la instrucción sostiene que el acusado junto a su ex pareja habría ingresado al malherido Boldrini y comenzado a pegarle puntapiés en la cabeza y otras partes del cuerpo, lo que contribuyó al deceso. Este aspecto es fundamental para la acusación que lleva el fiscal Marcelo Altamirano, ya que coincidiría con el calificante de “alevosía”, lo que podría llevar a Ríos a la cárcel de por vida. Si esto no se puede probar, el caso caería en un juicio por homicidio simple, que por el paso del tiempo ya estaría prescripto.

Luego, con la complicidad del padre de Ríos, el acusado subió el cuerpo a su automóvil y finalmente lo arrojó en un descampado.

En la audiencia de ayer, Víctor Hugo Ríos -el progenitor del imputado- dijo no recordar dónde habían arrojado el cuerpo.

La causa tomó impulso en 2012, luego que el programa ADN realizara una cámara oculta en la que Ríos confesó la autoría del hecho, igual que lo hizo ayer en la Sala de Audiencias.

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