Aseguran que la Provincia terminará desbalanceando el sistema al premiar a un grupo de compañías que cubren trayectos cortos y castigar a las que unen localidades más alejadas. La Subsecretaría de Transporte había adelantado que unos 300 coches no tendrán esos beneficios económicos
Según el nuevo diseño que se prevé poner en marcha habrá tres categorías de recorridos. Por un lado, los que cubren menos de 60 kilómetros entre sus cabeceras y que perciben fondos no reintegrables de la Nación por 9 millones de pesos mensuales; los de tramos intermedios, como Córdoba-Río Tercero o Berrotarán-Río Cuarto, donde la Secretaría de Transporte nacional se comprometió a destinar 1,6 millón de pesos y que actualmente no perciben nada y finalmente los de recorridos mayores que quedarán fuera de ese beneficio. A cambio, los funcionarios del área explicaron que podrían recibir alguna mejora en la tarifa -aunque no demasiado para no afectar la demanda de pasajeros y caer en un problema mayor- y evaluarán la posibilidad de reducir la carga impositiva.
Esto fue duramente cuestionado ayer por las empresas que integran el último grupo al cuestionar el plan como “discriminatorio”. “Las autoridades provinciales deberán explicar a nuestros trabajadores y a los usuarios de localidades distantes de la Capital cordobesa que ellos no forman parte del modelo de transporte provincial de pasajeros y que no son considerados cordobeses ante tal exclusión”, señaló Omar Carbonari, secretario de Fetap.
Las empresas de trayectos largos reclaman que haya un esquema equilibrado de subsidios para evitar un sistema com competencia inequitativa donde algunas cuenten con fondos aportados por el Estado y otras no. Además de afectar las diferentes estructuras de ingresos y costos, remarcan que por ejemplo abre una brecha para negociar salarios que son uniformes. Justamente sobre este punto hubo marcadas diferencias desde comienzos de año cuando los trabajadores nucleados en Aoita debían cobrar el 21% de aumento acordado en diciembre y sólo las que cobraron subsidios lo pagaron. El resto, debió negociar fondos extras y sus servicios se vieron reiteradamente paralizados por las medidas de fuerza de los choferes que recllamaban lo que les correspondía.
“Las alternativas expuestas y anticipadamente rechazadas por las empresas sólo pretenden tapar el sol con las manos y no resuelven el problema de fondo. Creo, por el contrario, que terminarán potenciándolo ya que cualquier sistema subsidiado no puede ni siquiera considerarse si deja excluido del beneficio a una sola empresa, a un solo trabajador del transporte, a una sola localidad o a un solo ómnibus”, indicó Carbonari.
Por último, el empresario destacó que “los escasos fondos serán un parche para una ampliada cantidad de empresas, asignados con un método poco prolijo, no ayudarán para nada a equiparar los 9 millones de pesos que mensualmente ingresan a las arcas de algunas empresas cuando debieran corresponder por igual a todas”, indicó.
En tanto, para hoy las empresas no subsidiadas esperan recibir 1,2 millón de pesos adeudados por la Provincia luego del último acuerdo logrado con Aoita a comienzos de mes.
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