La dinámica que caracteriza a la cultura política argentina habilita a que cualquier tema sea tratado livianamente. Por ejemplo, me pregunto: ¿cuáles son las motivaciones de concejales que, a pocas sesiones de finalizar su mandato, observan críticamente el servicio de transporte público de la ciudad de Neuquén y advierten que existe incumplimiento de contrato?
Sin embargo, debemos advertir que hay responsabilidades concurrentes. Algún sector de la prensa, obsecuentemente, también hizo la vista gorda. Nunca hubo una licitación más meneada en los medios. Varios periodistas se transformaron en especialistas en cuestiones de transporte y conocían acabadamente la letra del pliego de condiciones. Hubo un silencio demasiado prolongado.
El incumplimiento contractual no data de algunos meses sino desde el comienzo de la nueva concesión del servicio. Tanto dejaron pasar los concejales sin asumir su responsabilidad de contralor del PE municipal, que deben soportar ahora que un funcionario de segunda línea les asegure que el servicio que se presta es excelente.
Sin embargo es evidente que el servicio de transporte es deficiente y el concejal Leandro López tiene conciencia de ello, por eso apela a echar culpas a los demás por los problemas que no puede resolver la gestión de la que es parte.
Tal vez esto sea un ensayo de la estrategia política que se adoptará en el futuro para justificar el FRACASO de una administración, que no solo incumple con un contrato firmado por la administración anterior sino que fue incapaz de cumplir con la renovación del contrato de recolección de residuos apelando a prórrogas que están ya al margen de las reglamentaciones vigentes.
Pareciera ser que Quiroga decidió descargar en los éxitos de Farizano sus propios fracasos.

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