El transporte de pasajeros, una deuda que falta saldar para el ordenamiento del tránsito

SAENZ PEÑA (Agencia) - En una ciudad de casi cien mil habitantes, a lo que se suma que a diario, circulan por sus calles miles de conductores de otras localidades, cada segmento del transporte y de unidades de desplazamiento, aportan para que el tráfico sea fluido, constante y también peligroso.
Las líneas urbanas de transporte de pasajeros son un medio de movilidad necesario para la población.

Pero cuando quienes conducen esos grandes vehículos -aunque afortunadamente no todos- el popular colectivo aporta al caos del tránsito especialmente en la zona céntrica dónde no es costumbre respetar semáforos ni las paradas destinadas al descenso y ascenso de pasajeros, que por otra parte son utilizadas como estacionamiento por los automovilistas.

En la ciudad termal son tres las líneas de transporte urbano de pasajeros, sumando cuarenta unidades que recorren de norte a sur y de este a oeste la ciudad. La utilidad de los “colectivos” es innegable ya que permiten el económico acceso de los vecinos a los distintos barrios y facilitan la llegada, desde cualquier punto cardinal, a la zona de servicios dónde se concentran todas las oficinas administrativas del estado provincial y municipal.

El beneficio de ser un medio de movilidad masivo suele quedar opacado por las complicaciones que los grandes vehículos generan, especialmente en su transitar por el área comprendida dentro de las cuatro avenidas. A la desordenada circulación de los automóviles particulares, el “colectivo” agrega más caos con el poco respeto que también demuestran a las reglas de tránsito.

En la Dirección de Inspección y Tránsito de la municipalidad local, se registran un promedio semanal de cinco actas de infracción a los ómnibus urbanos.

Las más comunes desobediencias que quedan registradas en la infracción confeccionada por la inspección es el paso de los semáforos en rojo, la alta velocidad y la parada en doble fila. “Sabemos que los vecinos que circulan por la ciudad se quejan de otras faltas que cometen los micros, pero nosotros como autoridad de control solamente podemos actuar sobre las infracciones que verificamos se cometen”, recalca Walter Sosa, director del área de Tránsito.

El gran problema de la doble fila

En el centro de la ciudad es donde la parada de los transportes en doble fila genera múltiples complicaciones. Si bien los espacios establecidos para el ascenso y descenso de pasajeros están delimitados en las cuadras seleccionadas, suele observarse la repetida imagen del “colectivo” parado a mitad de calle.

En horario comercial, la zona céntrica registra el estacionamiento de vehículos particulares en ambas manos, por lo que al utilizar el centro de la calle como parada significa el cierre del tránsito por la misma. Si bien son apenas unos segundos, generalmente alcanzan para que el tránsito que viene detrás del transporte colectivo encuentre un impedimento al paso lo que provoca una fila de automovilistas enardecidos.

A los nerviosos conductores de los rodados de menor porte, se suma el peligro que significa para el pasajero subir o bajar del micro en medio de la calzada. Peligro porque los usuarios del colectivo se cruzan de una vereda a otra entre la fila de autos que viene detrás o bien porque los motociclistas no respetan el parate y sigzaguean esquivando vehículos sin atención.

Culpas compartidas

En el caso de los inconvenientes que se generan por la parada en doble fila de los colectivos, la culpa por lo general es compartida entre el transporte y los automovilistas que estacionan sus autos en la zona delimitada para los pasajeros.

“No hay respeto por parte de los conductores de vehículos particulares del área determinada como parada autorizada para los transportes de pasajeros. Esa desatención recibe el aviso de la falta con la correspondiente multa, como también es multado el colectivo que para en el centro de la calle y no sobre la acera, ya que se advirtió a los choferes que al tener obstruida la parada deben continuar hasta la siguiente cuadra y detenerse en el sector habilitado”, explica el director de Inspecciones y Tránsito del municipio saenzpeñense.

En este punto, cabría la pregunta si el problema de la mala ubicación de los vehículos particulares no se solucionaría con la propuesta de cobro del estacionamiento en las calles que registran mayor circulación.

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