La estrategia de "tolerancia cinco minutos" de la Comuna para con los conductores que estacionan en doble fila en las cuadras con establecimientos educativos, -durante los horarios de entrada y salida de los alumnos- desató un fuerte debate entre padres, vecinos, funcionarios y especialistas viales.
"El tramo en el que se permitirá la doble fila incluye el frente de las escuelas y unos veinte metros más, sólo de ese lado y solamente al mediodía, entre las 12 y las 13" explicó Ignacio Martínez, titular de Control Urbano local: "Se trata de formalizar una modalidad que se viene aplicando hace tiempo, y de esa manera acotarla a algunos minutos, los menos que sea posible. Decir 'cinco' es una forma de ejemplificarlo; lo que se promueve es una detención breve y razonable para permitir el ascenso o descenso de los alumnos y nada más".
Después de una primera jornada de clases, el lunes pasado, que fue caótica en materia vial -el centro parecía sitiado por piquetes-, la Comuna tomó una decisión que busca desactivar los embotellamientos habituales frente a los colegios del micro y macrocentro. "Muchos llegan a buscar a sus hijos y luego se quedan charlando en la puerta, y eso es lo que no queremos", señaló Martínez.
Como parte de la movida, Control Urbano entrenó a treinta "auxiliares de tránsito", que se sumaron a los 60 inspectores preexistentes; están en la calle entre las 7 y las 15, dotados con un silbato y un chaleco identificatorio.
ESPECIALISTA
"No siempre constituye una infracción detener el auto en donde está prohibido estacionar" aclara Roberto Moya, titular del Comité de Seguridad en el Tránsito bonaerense (CoSeTran): "La ley hace diferencia entre 'detenerse' -por tiempo corto, para resolver alguna urgencia como puede ser buscar a un chico-, y 'estacionar' -abandonar el auto por tiempo indeterminado, desentendiéndose del tema-. La figura del inspector está para discriminar de cuál de las prácticas se trata".
Moya cree que "el municipio tiene buenas intenciones, sin dudas, pero el problema de fondo es la existencia de demasiados colegios en el centro. De todos modos, hay otras estrategias que se pueden combinar, como diversificar los horarios y lugares de salida -en colegios con varios portones- o permitir el estacionamiento sólo a los transportes escolares. La doble fila complica la seguridad de los pibes porque van esquivando autos y su visibilidad es mínima para el que viene zigzagueando y esquivando obstáculos".
MEDICION
Desde Control Urbano se aclaró que no se trata de medir con un cronómetro el tiempo de los autos detenidos en doble fila. "Decir ‘cinco’ minutos es una forma de ejemplificarlo; lo que se promueve es una detención breve y razonable para permitir el ascenso o descenso de los alumnos y nada más", señalan.
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