Las trampas electorales estuvieron al día durante la votación

Las trampas electorales estuvieron al día durante la votación

A pesar de que la Cámara Electoral Nacional tiene penado el clientelismo político, muchas artimañas se pusieron en práctica el fin de semana pasado

TUCUMÁN (Especial).- La votación del pasado domingo, que estuvo plagada de denuncias por irregularidades, dejó en evidencia todo tipo de trampas electorales que llevaron a los tucumanos a manifestarse durante toda la semana para reclamar que se cambie el sistema electoral y se llame a nuevas votaciones.

A pesar de que la Cámara Nacional Electoral penó el clientelismo político, es decir la compra de votos a cambio de mercadería o dinero en efectivo y el traslado de votantes a las escuelas, hasta las viejas trampas, como el robo de boletas de la oposición o el voto cadena. Esas son algunas de las artimañas más denunciadas por las agrupaciones de la oposición.

El diario La Gaceta publicó un ranking con las irregularidades que más se denunciaron durante, y luego de la votación del domingo.

1 - El bolsoneo

Hasta hace dos o tres elecciones, el reparto de bolsones con mercadería se efectuaba con mayor recelo por parte de los punteros barriales. Sin embargo, esta práctica clientelar se volvió tan común que en los últimos comicios se hizo a plena luz del día y a la vista de todos. El sistema comienza con la compra de los alimentos por parte de los candidatos a las distribuidoras, el armado de los bolsones en galpones y el traslado posterior a sedes barriales. Allí, luego de votar, se entrega el “premio”.

2 - El acarreo

Conseguir un taxi en un día de votación suele ser una misión imposible. Ocurre que los principales candidatos alquilan flotas de vehículos, a los que identifican con sus nombres, apodos o siglas, para trasladar votantes a las escuelas. El sistema se completa con un puntero y un movilizador. Estas personas están a cargo de garantizar que los autos -y hasta motos- alquilados por el postulante trabajen durante las 10 horas de la jornada de votación. Además, “anotan” a los transportados. 

3 - Robo de boletas

Suele darse durante todo el día de votación: un ciudadano que simpatiza con algún candidato ingresa al cuarto oscuro, emite su voto y carga en sus bolsillos las boletas de sus circunstanciales rivales. Sale del aula y de la escuela, y tira esos votos. Así, si el robo es continuo, tarde o temprano el partido damnificados se quedará sin boletas para reponer el robo. Por eso, los opositores consideran que la implementación de una Boleta Única terminará con esta práctica, que afecta sobremanera a los partidos con menos recursos. 

4 - Voto cadena

La cadena se inicia cuando un elector, en el cuarto oscuro, cambia un sobre legítimo (firmado por las autoridades de mesa) por otro falso, que es el que coloca en la urna. Al salir, el votante le entrega el original a un puntero. A su vez, el dirigente político prepara un voto con ese sobre y la boleta del partido y se lo da a otro elector; este retiene el sobre que recibe de la autoridad de mesa y deposita en la urna el que le entregó el puntero. La cadena garantiza que cada ciudadano vote por un mismo partido.

5 - Urnas embarazadas

Consiste en que antes de la elección, en general durante el armado de las cajas y fuera de la vista de los fiscales, se incluyen sobres con votos en las urnas oficiales. Esta situación fue denunciada por varios fiscales partidarios de la oposición en los comicios del último domingo, y se complementa con otra práctica: la aparición de votos truchos. Por lo general, se imprimen boletas falsas y con errores en los nombres de los postulantes para que esos sufragios sean luego invalidados en el escrutinio. 

6 - Compra de fiscales

Los partidos con menos recursos suelen quejarse de que el sistema los obliga a tener un fiscal por cada una de las mesas de votación, y que ni siquiera aún cumpliendo con esa premisa pueden estar tranquilos. Ocurre que, según afirman, muchos de estos dirigentes son “comprados” a mitad de la tarde por punteros del oficialismo, ya sea para hacer la “vista gorda” frente a algunas de las artimañas electorales o directamente para abandonar sus puestos de control en los momentos clave de la votación.

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