Una pareja, que aguardaba en su auto para aprovisionarse de nafta, llevó sándwiches y gaseosas para mitigar la prolongada espera. Debates sobre la Selección y Silvina Escudero; dardos contra el Gobierno y las petroleras, y otras quejas, en horas que no pasan nunca
"Las petroleras especulan porque quieren que los precios aumenten". "Quieren presionar al Gobierno para que les libere los precios". "Son las culpables porque no invirtieron para descubrir más petróleo". "Que se dejen de joder: que hagan más refinerías", se escuchó de un lado.
"El Gobierno no hizo nada para prevenir esta situación: saben que día a día salen miles de autos nuevos a la calle y por ende hay más consumo". "No financiaron a las petroleras para que puedan invertir más y así cubrir la demanda". "En lo único que ponen fichas es en las elecciones; pero el país sigue andando y hay que seguir tomando medidas". "Para lo que sí hay plata es para pagar los planes", fueron algunos de los reclamos.
Las consultas de los cronistas de LA GACETA dejaron varias anécdotas. Como la del transportista que esperaba mansamente su turno para aprovisionarse de diésel en la calle Bulnes. "Si puedo, cargo esta noche; si no, mañana. No me voy a enloquecer. Necesito 170 litros para ir y volver de Embarcación (Salta)", contó. "¿Qué llevás para ahí?", inquirió el periodista. "Cajones", dijo lacónicamente. "¡Ah... para traer frutas!". "No, llevo ataúdes"...
Una pareja espera en su Gol a 200 metros de la estación de servicio. El reloj marca las 22. Al acercarse el cronista, le muestran una pila de sándwiches de miga y una gaseosa: "es la segunda vez que venimos a esta hora. Pero no nos agarran más: hoy trajimos la cena para masticar algo más que bronca", dice sonriente la mujer. "Además aprovechamos para conversar de cosas nuestras; por el trabajo y las tareas en la casa no tenemos tiempo", acota el marido.
Es casi medianoche. La fila de autos y motos se mueve lentamente. Un cansado motoquero, con su mochila a cuestas, cuenta los colegas que tiene delante suyo. "Faltan 15 todavía y hace más de una hora que estoy aquí. Solamente un sánguche pude comer y estoy hecho ’bolsa’", refunfuña tras una prolongada jornada de trámites y encargues. "Voy a llenar el tanque bien lleno. Y traigo dos bidones porque ando todo el día y no puedo perder tiempo. Si no me los cargan, le rompo la jeta al gordo ese", dice mientras señala al estacionero.
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