Dos horas de lluvia en las que cayeron 50 milímetros alcanzaron para instalar un clima de angustia e inquietud en todos los barrios de la Ciudad, que se recupera de los devastadores efectos del temporal del 2 de abril. En numerosos sectores las calles se desbordaron de agua y en algunos de ellos estuvo a punto de entrar a las casas
Cayeron 50 milímetros en dos horas, según información del Municipio en base a mediciones realizadas en el Aeropuerto local, un aguacero que por su magnitud provocó anegamientos en varios puntos del casco urbano y la periferia, y que al mismo tiempo reencendió el miedo de miles y miles de vecinos que todavía viven el 2 de abril en tiempo presente.
El alerta se vivió en innumerables zonas de la Ciudad, con llamados recibidos por esta redacción desde 145 y 54, 60 entre 147 y 148, 88 de 9 a 11, 117 de 38 a diagonal 80, 41 y 9, 1 y 74, 49 y 145, 42 bis entre 183 y 184, 98 entre 120 y 121, 122 entre 95 y 96, 38 entre 29 y 30, 140 y 54, 85 entre 9 y 10, 162 entre 523 y 524, 131 y 60, 5 bis y 606, camino Centenario de la mano hacia La Plata, 42 entre 139 y 140, 30 entre 523 y 524, 209 entre 524 y 525, 126 entre 531 y 532 , 86 entre 22 y 23, 9 y 496, 36 entre 154 y 155, y 461 entre 19 y 20.
En la mayoría de esos casos las calles se desbordaron de agua y en algunos estuvo a punto de ingresar a las viviendas, según planteaban los vecinos.
Además, algunos vecinos se quejaron porque la suba del nivel del agua afectó las cámaras cloacales, como en el caso de 27 y 64.
“Tenemos materia fecal en el interior de nuestra vivienda. Sale de la rejilla del baño, porque aunque pedimos a ABSA que viniera a revisar las instalaciones nadie acudió y ahora estamos frente a esta emergencia”, denunció un vecino de esa esquina.
Con un tono de voz que transmitía tranquilidad, cuando la lluvia caía sin cesar, Fernando Alonso, un vecino de 39 y 15, comentó que “de la boca de registro que se encuentra en esta esquina no para de salir agua. Y en algún momento calculamos que el chorro llegó a tener medio metro de altura”, dijo, para añadir que “eso indica que los conductos subterráneos están totalmente tapados, y en una zona donde el 2 de abril vimos un micro flotando, una situación así realmente asusta”, confió.
En cambio, ya más desesperada, una vecina de 38 y 9, puntualizó que “el agua se estanca en la calle, no corre”.
En rigor, con la cantidad de lluvia que estaba cayendo la gente temió lo peor. Eso le ocurrió a Carlos Spinelli, de 122 entre 95 y 96, donde, según señaló el vecino, “el agua está en la puerta de las casas; tenemos miedo, porque si sigue lloviendo toda la noche nos volvemos a inundar”.
Como una señal traumática, muchos vecinos veían llover y no podían arrancarse de la mente el recuerdo de la gran inundación. Así le sucedió a Marta Placente, de 38 entre 29 y 30. “El agua ya inundó la vereda. Nosotros hemos tenido un metro cincuenta en nuestras casas hace nada más que un mes, algo que no pasó acá en los años que llevo de vecina, o sea, treinta años. Tengo pánico de que ocurra otra vez”, comentó la mujer de La Loma.
Escenas similares se vivieron en varios puntos de Tolosa y Ringuelet, con autos que dejaban las casas a toda velocidad en busca de zonas altas. En el pico del diluvio, la avenida 7, en el tramo de 520 a 530, fue un desfile de vehículos que pasaban a toda velocidad levantando olas. Todo era desesperación en medio de un aguacero que por momentos traía al presente imágenes de hace un mes.
Con marcas negras que en algunos casos llegaron al metro ochenta, en muchas casas de Tolosa hoy se vivía el diluvio a puertas abiertas. En la zona de 9 y 522, por caso, muchos fueron los vecinos que lo vivieron en la vereda, bajo el agua y listos para salir de apuro
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