Tenían 16, 17, 18 y 20 años y se conocían de toda la vida. Planearon una noche de pesca y encontraron la muerte.
La tragedia que sacudió a todo el sur de la provincia de Corrientes, ocurrió en la ruta nacional 12, en el kilómetro 716, entre Goya y Esquina, casi en el acceso al Paraje Invernada, alrededor de las diez de la noche del jueves.
Las víctimas, Ariel Montiel, de 18 años; Leandro Fernández, de 20; Pedro Molina, de 16; y Ramón Martínez, de 18 años, vivían en el paraje Duraznillo, en el departamento de Goya, y habían decidido ir a pasar una noche de pesca en el puente Santa Rosa, sobre el río Corriente, de donde fueron arrollados.
Los cuatro jóvenes fueron hallados tirados en la ruta por un camionero que pasó por el lugar alrededor de las 22.30. Dos cuerpos estaban sobre la ruta y los otros dos sobre la banquina.
El conductor, Sergio Lerh de 40 años, se había fugado tras el accidente en su camioneta Chevrolet S 10 que conducía aparentemente a alta velocidad y en estado de ebriedad, de acuerdo a las primeras informaciones de fuentes policiales. Fue detenido 10 kilómetros más adelante, en el paraje Del Carmen, cuando la camioneta dejó de funcionar.
Si bien aún no se conocen precisiones de la causa de la tragedia, se estima que Lehr habría pisado la banquina por la que caminaban los 4 jóvenes a gran velocidad envistiéndolos desde atrás. La zona de la tragedia, ya muy cerca del puente de Paso Santa Rosa, si bien se trata de una recta, tiene banquinas angostas.
Lehr es un comisionista maderero oriundo de Concordia, Entre Ríos, y al cierre de esta edición se encontraba alojado en dependencias policiales de Goya, a donde fue trasladado por pedido del fiscal de instrucción de esa ciudad Patricio Palizá.
Los cuerpos de los cuatro amigos, todos integrantes de familias de productores de la zona rural de Goya, fueron trasladados a la morgue del Hospital Regional Camilo Muniagurria. Para hoy se espera que Palizá le tome declaración al conductor, único imputado por la cuádruple muerte.
La tragedia conmocionó a las ciudades de Goya y Esquina, pero especialmente a la zona rural de Duraznillo, donde las familias y las víctimas son conocidas. Los cuatro jóvenes compartían una amistad de toda la vida, y no era la primera vez que iban a pescar al puente Santa Rosa sobre el río Corriente que atraviesa toda la provincia desde su nacimiento en los Esteros del Ibera.
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