Algunos elementos serían de gran importancia para esclarecer el accidente. La Asociación de Pilotos halló enterrados restos de las víctimas y partes del avión.
Según la denuncia, que el titular de APLA, Jorge Pérez Tamayo, llevó ante el juez Sergio Torres acompañada por fotografías del lugar, hubo un "ocultamiento deliberado de restos humanos y piezas del avión".
En el accidente murieron las 22 personas (19 pasajeros y tres tripulantes) que viajaban en la aeronave que había partido desde Neuquén con destino a Comodoro Rivadavia. El pasado 2 de julio, cuando se realizó una misa en el lugar del accidente, familiares y amigos encontraron pequeños fragmentos del avión. (ver aparte)
APLA se habría enterado de la existencia de estas piezas enterradas "por un llamado anónimo que ubicó el lugar a partir de comportamientos extraños de animales de la zona. Así fue que la semana pasada viajaron pilotos de la asociación al lugar del hecho y encontraron los restos".
Según trascendió, entre los fragmentos hallaron placas del motor y de la aeronave, una luz de alarma de puerta y otra de la aviónica, todos elementos que pueden echar luz sobre lo ocurrido y que supuestamente deberían haber sido incluidos entre los entregados a la justicia.
La luz de alarma para puertas avisa sobre cualquier anomalía vinculada al cierre de éstas, mientras que la de aviónica advierte sobre diferencias en lo que indican los instrumentos, señalaron.
Una semana atrás, el juez federal de Bariloche, Leónidas Moldes, comunicó en una resolución que tras la debida identificación genética habían sido entregados a los deudos los restos de las 22 víctimas mortales.
Pérez Tamayo, adjuntó a la denuncia fotos que no sólo siembran dudas "respecto de la asepsia que debe tener cualquier escenario objeto de una investigación penal, sino que abren sospechas con respecto de los motivos que podrían haber guiado a quienes se encargaron de enterrar tales rastros".
El ex piloto y cineasta Enrique Piñeyro, en declaraciones que publicaron "La Nación" y "Clarín", indicó que "más allá del agravio a los familiares de las víctimas por el deliberado ocultamiento de los restos y el impedimento de darles cristiana sepultura, es necesario aclarar que los restos son una pieza vital en la investigación de un accidente para determinar la secuencia de impacto".
"Más grave aún es la supresión de evidencia referida a partes del avión. La de la luz de alarma de aviónica es un hallazgo particularmente grave, de momento que es la que indica una discrepancia en la indicación de instrumentos. Lo más revelador es que esta luz estaba encendida en el momento del impacto. Esto abre una línea de investigación que fue soslayada mediante el deliberado ocultamiento de la prueba", sostuvo el cineasta.
El avión de Sol, un Saab 340 con capacidad para 34 pasajeros, cayó a tierra en la zona del paraje Prahuaniyeu cuando volaba a muy baja altura, según testigos.
La máquina había despegado desde la capital de Neuquén a las 20.08 para cumplir el último tramo con destino a Comodoro Rivadavia, pero a las 20.50 se estableció el último contacto con la aeronave, desde la que informaron que había una emergencia.
Comentá la nota