Tras sancionarse la ley que pena la explotación infantil, es motivo de análisis en diversos sectores de nuestra provincia.
A lo largo de esta semana, el Senado convirtió en ley un proyecto para sancionar con penas de prisión de hasta 4 años para aquellos empleadores que, sin ser familiares, tengan a niños trabajando.
Para dialogar sobre esto, se consultó con Rita Pérez, presidenta de un centro del barrio Bosco II, denominado “Unidos por un Sueño”. Se trata de un espacio que surgió de la necesidad de brindar contención a jóvenes que padecen adicciones. Sin embargo, debido a las exigencias actuales del barrio, debió extender sus capacidades.
Rita planteó que una buena parte de los pobladores de su barrio no sabe leer ni escribir. Por este motivo, decidió ayudar a los niños, niñas y jóvenes a alfabetizarse. Para ello, instaló en la sede del centro un espacio para dictar clases de apoyo escolar para quienes lo precisen.
Los pequeños que recurren allí son de muy bajos recursos. Rita comentó que sus padres viven de “changas” y no les queda más remedio que enviarlos a “cartonear” para poder subsistir. “Van a la escuela en el turno tarde, justamente porque es el horario en el que los chicos no salen en los carritos a juntar el cartón”, expresó.
La preocupación crece si tomamos en cuenta que 42 chicos, de los 45 que asisten al centro, deben recurrir a las zonas céntricas para recolectar cartón y luego venderlo. Rita entiende la gravedad de esto: ¿Cuántos kilos tienen que juntar para poder traer 30 ó 40 pesos por semana? y ¿cuánto tiempo de su educación pierden?, se preguntó alarmada.
Lejos de justificar a los padres, la presidenta de “Unidos por un Sueño” comprende que hay situaciones económicas que los golpean al punto de ser “necesario” el dinero del trabajo que sus hijos realizan.
Rita no está de acuerdo con que los niños trabajen, considera que su lugar está en la escuela o en las clases de apoyo por qué no.
Pero “tienen que ayudarlos para poder subsistir, porque son muchos chicos; los padres no tienen el trabajo que realmente tendrían que tener para que los niños no tengan que trabajar”, planteó. A su criterio, es positivo que la ley contemple una excepción para los padres o tutores que precisan de los pequeños.
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