Trabajo Infantil: Aseguran que en Misiones falta una política de Estado a largo plazo

Según algunas estadísticas, casi dos millones de niños y niñas menores de 15 años se ven obligados a realizar trabajos en las ciudades y el campo argentino, y cualquiera que haya caminado la calle los últimos años podía comprobarlo.
"La problemática del trabajo infantil tiene una vinculación directa con la pobreza, pero existen una serie de factores de incidencia que lo determinan, y que lo tornan aún más complejo”, explica el abogado y docente Alfredo César Olmo Herrera en su libro recientemente editado en Posadas, bajo el título de “Formas Contemporáneas de Esclavitud Infantil y Adolescente”.

En diálogo con AgenciaHoy, Olmo Herrera sostuvo que el trabajo infantil en el sector agrario es de muy vieja data, en este sentido destacó las acciones de la UATRE -Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores- que tras una intensa tarea de investigación y relevamiento creó un plan para luchar contra el trabajo infantil en el ámbito local, sin embargo afirmó que no se trata únicamente de mejorar el nivel económico de las familias, “hay una cuestión cultural muy enraizada en ellos, para los padres significa una cierta tranquilidad que su hijo sea un trabajador, pero no sabe que su hijo no está apto ni física ni mentalmente para trabajar”, dijo.

Según explicó, la explotación laboral se da más allá de que el niño esté a cargo de sus padres, familiares o de un tercero extraño. "Hay que tornar más visible esta realidad porque los niños son el futuro, van a ser los padres de familia del mañana, los médicos, comerciantes y funcionarios del mañana, se merecen que luchemos por sus derechos", expresó Olmo Herrera.

Si bien la explotación laboral infantil y adolescente es tratada y hay controles, la realidad parece ser difícil de cambiar. “El control está, la policía del trabajo tanto a nivel provincial y nacional están a cargo del Ministerio de Trabajo, en Misiones se creó la Comisión Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil (COPROETI) y a nivel nacional la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI), pero no basta”, señaló.

El profesional sostuvo que independientemente del trabajo realizado por el Estado y también de diversas Organizaciones No Gubernamentales que dedican su tiempo y esfuerzo a la lucha de la problemática, “hay que recordar que el trabajo infantil tiene como fuente un problema estructural, es decir que hay cuestiones económicas, sociales, culturales y educativas”.

Olmo Herrera manifestó que el punto débil en esto es la falta de una política de Estado a largo plazo relacionada más bien a una concepción de trabajo frente a una problemática y no al color político de turno. “Una política de Estado es mantener planes de acción, pensando en soluciones, pero no a cuatro años sino a 20 o 30 años”, aclaró.

Olmo Herrera destacó la importancia de generar conciencia y llamar al compromiso de los diferentes actores. En este sentido, sostuvo que la lucha contra este tipo de flagelos se divide en tres etapas: la prevención, la lucha directa y la sanción a los responsables.

La primera, es evitar que una situación suceda, “en este sentido queda la tarea de concientización en las escuelas, en los foros, en comunidades barriales, es necesario exponer la problemática, hacerla visible”, explicó.

La lucha tiene que ver con la actividad de los órganos del Estado, de seguridad y control. “Es detectar las prácticas, realizar inspecciones, clausuras, suspender o inhabilitar”, dijo. Y por último, procesar a los culpables de las situaciones, llevarlos a la justicia.

Olmo Herrera indicó que la importancia de difundir las consecuencias de esta problemática y tratarla en profundidad, radica en la posibilidad de buscar entre los diferentes sectores de la comunidad, elementos que permitan construir propuestas y estrategias de intervención. “Permitir que le roben la infancia a un niño es privarnos de la oportunidad de creer en un mañana distinto”, expresó.

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