En el departamento Río Primero, la AFIP detectó campamentos con trabajadores golondrina viviendo en situaciones de precariedad extrema. Venían de Santiago del Estero y trabajaban para la multinacional Pioneer.
“Las imágenes del predio donde trabajaban estas personas entristecen el corazón; es muy violenta la forma en que vivían”, opinó Carlos Sánchez, titular de la Dirección General de los Recursos de la Seguridad Social, la dependencia que tuvo a cargo el operativo. Y es que en un principio el objetivo era sólo corroborar las que los aportes y contribuciones previsionales se desarrollen correctamente.
Tras recorrer el camino de tierra de 40 kilómetros que separa la ruta del establecimiento, los funcionarios de la AFIP relevaron a 158 trabajadores, de los cuales 140 hacen la tarea de desflore del maíz y el resto se dedican al mantenimiento de los cultivos. No había niños, pero si personas muy jóvenes. Los trabajadores aseguraron ser empleados por Adecco Specialities S.A., empresa contratada por Pioneer Argentina S.R.L.
Planificación laboral nociva. Según indicaron los propios trabajadores, cada uno cobraba por su labor unos 97 pesos diarios, y se los pagaban al finalizar todo el trabajo, previo descontarle dinero en caso de dañar las plantas con las que tratan. Como ninguno de los trabajadores conocía como medirían dicho daño, no sabían cuánto cobrarán. “Hay algo que destacar y es que la semilla de maíz lleva alto valor agregado; justamente el aportado por la persona que desflora planta a planta. Es un trabajo altamente calificado”, explica Sánchez.
Pero hay irregularidades de mayor gravedad. Entre ellas, la Afip informó que los trabajadores no tenían permitido abandonar el lugar hasta terminar su trabajo. Eran alojados en cinco campamentos repartidos en todo el predio. Dormían en casillas de chapas sin ningún tipo de aislante térmico ni contra alimañas e insectos. Cada cabaña, mide aproximadamente 2,20 metros de alto por 1,50 de ancho y no tenían luz eléctrica.
Los trabajadores debían consumir el agua que se extraía de los pozos utilizados para regar los campos, y que se almacenaba en tanques de PVC expuestos todo el día al sol. Los baños no tenían puertas ni sanitarios y en las duchas no habían agua.
Anoche, Pionner salió a responder a la Afip a través de un comunicado, en el que señala que “cumple con todas las normativas exigidas para el trabajo agrario”, y que, según ellos, fueron verificadas por diversas inspecciones realizaras por el Ministerio de Trabajo.
Por su parte, para Sánchez, la contratación de Adecco, una firma de empleo eventual, por parte de la multinacional es una tendencia “grave”. De confirmarse que se incurrió en delito, las sanciones previstas van de los 2 a los 6 años de prisión.
El gremio. A la Delegación local de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), el procedimiento de Afip no les sorprendió ya que -dicen- trabajan conjuntamente con el organismo para relevar irregularidades en toda la provincia. “Así podemos cubrir todo el territorio provincial: no es fácil estar en todos lados”, dijo el delegado Horacio Lorandi, y anticipó que hay empresas advertidas para que mejoren las condiciones laborales antes que retomen las actividades.
Según UATRE, en Córdoba cada año recalan 1.500 trabajadores golondrinas. Paradójicamente, en la zona de Alejandro y sus cercanías -una de las más ricas de la pampa húmeda- es donde las condiciones son más precarias.
Síntoma de un modelo
El santiagueño Reinaldo Ledesma, sociólogo y ex consultor externo de la OIT en temas referidos al trabajo rural, es un especialista de la situación de los trabajadores golondrinas del país. En diálogo con Día a Día Ledesma destacó el proyecto de ley que el Gobierno envió el año pasado al Congreso sobre el tema y la iniciativa para crear un Registro de Trabajadores Golondrinas a nivel nacional, pero indicó que eso sólo dejará al descubierto los síntomas del problema.
“La cuestión es más estructural, y en definitiva responde a las características de este modelo agroexportador que extiende las fronteras agropecuarias, descampesinando y desmontando. Eso expulsa de sus tierras a la población campesina, que paradójicamente debe volver a esos lugares a vender barata su mano de obra. Santiago del Estero es una de las provincias mas afectadas por el modelo. ¿Cómo se explica sino que provincias como la nuestra aporten el 60% de los trabajadores golondrinas del país?”

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