En una fiesta de grandes dimensiones como es la jineteada, se encuentran diversas personas que hacen su trabajo artístico, explotando quinchos o ayudando a organizar. Enterate qué piensan.
En la atención de una de las cantinas donde se podía comprar asado y choripanes se encontraba Juan Matías, quien también se explayó ante los micrófonos de Multimedios A, “Se vendió casi todo, siempre se vende bien, estamos en los distintos eventos del Partido de Mar chiquita, vendemos el chori listo, al paso y también vendemos en bandejas a gente que tiene su carpa o mesa. Veo el movimiento un poco tranquilo, se ve diferencia en cuanto al año pasado que se vendió más, creo que la gente de campo también siente la falta de dinero, nosotros vendemos chori, asado, pechito de cerdo y lomo”.
Un llamativo caballero que contagiaba su risa y buen humor fue entrevistado por nuestros cronistas y dio varios datos llamativos en cuanto a caballos. Se trata de Roberto Gibons, actual vendedor de rifas y retirado ya de las jineteadas, “hace muchos años que vengo a esta fiesta, muy buena fiesta, estoy radicado en Guido y tengo treinta años de andar arriba de los baguales. Andar arriba de un caballo es como todo, como un jugador de futbol, como un corredor de autos, es un deporte, el deporte de la jineteada es muy riesgoso, yo empecé a los 17 años y abandoné a los 36 años”. Al momento de hablar de domas y jineteadas declaró, “domar es una cosa, el caballo de jineteada no se doma porque es para jineteada, se doma aquel caballo que es para andar, se agarra de potro y se trata de la mejor manera que se pueda tratar y sale un caballo manso para todo trabajo campero. El trabajo para jineteada es un caballo que no sirve para andar”. Culminó Gibons.
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