La tarea está a cargo de Hemoterapia del Policlínico. Habrá siete unidades de transfusión.
“Todas las actividades relacionadas con la sangre, que hoy se realizan de manera dispersa por toda la provincia, serán unificadas en el Policlínico Regional. La atención de los pacientes, la extracción de muestras, los estudios, la conservación de la sangre y la distribución en los diferentes hospitales estará centralizada acá”, explica con entusiasmo Andrea Torresi, jefa del departamento de Hemoterapia y responsable de llevar adelante la concreción del Banco de Sangre. Todas las áreas de la medicina, incluida la alta complejidad se verá beneficiada con la centralización de los procesos. Incluso los partos contarán con una unidad de transfusión, fundamental para garantizar la vida de la mamá y su hijo recién nacido.
Las unidades de transfusión serán siete, que se sumarán al Banco Central de Sangre. Estarán ubicadas en La Toma, Merlo, Quines, Buena Esperanza, Concarán, Villa Mercedes y San Luis. Las de Merlo y Concarán ya están armadas. “La idea de centralizar los productos de la sangre, de procesarlos en un solo lugar, permitirá bajar los costos y mejorar la calidad y la seguridad transfusional”, señala Torresi como una de las principales ventajas.
La profesional y su equipo, compuesto por los bioquímicos César Basconcelo, Constantino Marino y Yanina Reviglio, más el biólogo molecular Adrián Lucero, esperan tener todo listo para inaugurar el Banco de Sangre en agosto, a más tardar en septiembre. “El lugar está, será donde antes funcionaba Laboratorios Puntanos y ahora Anatomía Patológica. Estamos reorganizando esas oficinas. También tenemos el equipamiento bien guardado”, anuncia Torresi.
Para que haya suficiente sangre que alcance a abastecer las necesidades de una población, es necesario que el 5% de los habitantes sea donante, o bien que el 2% done por lo menos dos veces al año. En América, solamente Cuba alcanza las cifras recomendadas, mientras los Estados Unidos tiene el 4,5 %, Canadá y Uruguay el 3,5% y en Argentina harían falta medio millón más de donantes por año. San Luis, con la decisión de crear un Banco y centralizar el manejo de la sangre, dará un paso fundamental hacia una realidad que evite trastornos futuros.
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