El hombre estaba obsesionado y temía a umbandas. Sostenía que querían hacerle daño. Datos clave en su diario íntimo.
En sus días de detención, Juan Ramón Páez escribió un diario plasmado en un cuaderno; en él, evoca recuerdos, delata un fuerte apego a Dios, pero también reconoce que habitan en su interior “demonios” que confiesa sólo eran sosegados por Patricia González (“Pato”), hallada degollada el sábado pasado.
Páez, alias “Kachilo”, “Acho”, “Sepultura”, “Talibán”, “Cano” y “Facha”, cayó preso a mediados de febrero, tras asesinar a puñaladas a José Argañarás el 11 de febrero en un inquilinato de Quintana y Balcarce.
Primero, fue alojado en la Alcaidía de la Unidad Regional Nº 2; luego, el juez Ramón Gómez lo asignó al Hospital Diego Alcorta, desde donde se escapó el 1 de mayo.
En sus días de encierro, escribió a su ex pareja: “Si te hago falta y me extrañas, necesito que me hagas un favor. Vete a la iglesia evangélica. Me están haciendo trabajos umbandas y de magia negra. Usan mis fotos que nos robaron de la piecita. Me estoy muriendo de tristeza. Me trabajan con gatos negros”.
Según Páez, “quieren que me vuelva loco y me mate o te mate a ti. También trabajan con tu nombre que estaba escrito en el cuadernillo. ¿Te acordás que escribiste tu nombre?”
Sugirió a la víctima, “si alguien se te acerca Patito, es porque ellos lo mandan para hacerme mal a mí. Saben que lo que más me duele eres tú. Pero vete adonde yo te pido. Ve los domingos. Pedile a los pastores que oren. Hablales y contales de mi situación. Y que me ayuden. Vete con tu sobrino o hermana, tía o prima.
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