Personal de distintas reparticiones estatales trabajaban contrarreloj para evitar el colapso de una alcantarilla de la ruta provincial 92, en el tramo que une Añatuya y Colonia Dora, para lo cual habían cerrado el paso del agua del bañado y la llenaban con ripio y tierra para que no cediera.
Una vez finalizada esa tarea, se habilitó el paso sólo para los vehículos livianos y colectivos, ya que hoy se completaría el rellenado de la alcantarilla y entonces sí podrían pasar los transportes de carga, indicaron fuentes de Vialidad de la provincia.
Cerca de las 6 de ayer, se decidió la libre circulación a todo tránsito, pero media hora más tarde volvió a interrumpirse, porque la grieta comenzó a abrirse más y el pavimento a hundirse hasta formar un badén que atravesaba toda la calzada.
Casi a las 7, llegaron los técnicos de vialidad desde la ciudad capital y estos evaluaron la situación y resolvieron de que no había aun peligro de derrumbe, por lo que nuevamente el tránsito fue liberado para todo tipo de vehículos, excepto camiones de gran porte con carga.
A las 14.30, maquinarias pesadas y al menos veinte operarios de Recursos Hídricos y de Vialidad comenzaron con la tarea de tapar uno de los extremos para detener la circulación del agua y poder así rellenar el interior de la alcantarilla con piedras.
Por su parte, el intendente de Colonia Dora, Juan Sequeira en diálogo con EL LIBERAL expresó: “Nos causó sorpresa esta fisura en esta alcantarilla, pues es una que recibe poca presión de las aguas; pensábamos que podíamos tener inconvenientes con algunas de las otras donde, sí, el paso de las aguas es fuerte y mucha la presión”.
“Gracias a Dios –acotó- esto se detectó a tiempo sino estaríamos lamentando algún accidente, por que el tránsito por esta arteria es constante, especialmente de vehículos pesados”.
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