“Vimos un cartel de venta y decidimos pedir la registración laboral. Fuimos a la empresa los trabajadores que estamos desde hace 13 años pero el dueño “no nos reconoce”, reclamó Mari Gómez, trabajadora del puerto.
“Somos 53 empleados que quedamos en la calle. Tomamos la planta y los familiares nos llevan comida y nos ayudan pero hay alguien que se los impide”, explicó con la voz entrecortada y agregó: “Sabemos que hay un poder político grande sobre nosotros. El sindicato está pero parece atado de las manos”.
Además, relató lo vivido en el camino: “Fuimos a los empresarios pero esta no es nuestra forma de ser, trabajamos todos y estamos incluso con menores pero no le robamos nada a nadie. Pedimos lo que es nuestro y no queremos quedarnos con las manos vacías después de tanto”.
Actualmente están dentro de la empresa pero denuncian que los “intimidan con patrulleros en la puerta y nos amenazan con llevar a Infantería si no firmamos papeles para darle lugar a los efectivos a trabajar”.
Por último, Mari se lamentó: “Estamos asustados, pero vamos a resistir. La planta está tomada”.
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