A pesar del crecimiento invisible y de la supuesta reactivación de la economía que auguró el Gobierno, son miles las empresas que achicaron el personal para subsistir o directamente decidieron cerrar sus puertas. En esta ocasión vamos a poner el foco en la constructora Mako SACIFIA y C, que de tener 250 personas trabajando pasó a tener solamente a 4 (y los familiares de los dueños).
La empresa que tiene su centro operativo en Avenida 520 entre 140 y 141 de La Plata y se dedica a realizar tendidos de redes cloacales y de agua, está atravesando un concurso preventivo de crisis. En ese contexto, desató una ola de despidos que castigó a cientos de familias que quedaron a la deriva luego de recibir la carta documento, según indicaron a NOVA.
Además de la falta de trabajo en el sector, el Estado y otras empresas tienen un listado de deudas con Mako: por ejemplo, AySA (Agua y Saneamientos Argentinos S.A.) le adjudicó la instalación de cloacas en distintos barrios de Lanús y el tendido de agua en Villa Tessei, pero jamás abonó los trabajos: “De este modo se hace muy difícil sostenerse, si el propio Gobierno y sus empresas no cumplen con lo pautado”.
A su vez, denunciaron que las licitaciones no son transparentes y equitativas, por lo que a la empresa se le hace cuesta arriba adjudicarse las obras públicas que surgen en el territorio bonaerense: “Son siempre para los amigos del Gobierno”, adviritieron.
El presidente de la compañía Gabriel Meler, el vicepresidente Marcelo Salinas y los directores Horacio Castro y Pascual Caiella son los encargados de llevar los hilos de Mako, y a ellos apuntaron los empleados que quedaron en la calle.
Una situación similar atraviesa la multinacional Carrefour en Argentina, que en un comunicado, sostuvo que "la empresa está atravesando una situación económica compleja tras tres años de pérdidas". Lejos de la atracción de inversiones y capitales extranjeros, están en proceso de escape.
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