Hace más de 15 años se inauguraba en Rosario el primer barrio cerrado, ubicado dentro del perímetro del Jockey Club.
Si bien la crisis mundial impacta hoy en el rubro laboral y marca una retracción de la economía, el mundo inmobiliario todavía se mueve con cierta autonomía en este nicho de mercado.
Las seis urbanizaciones en marcha en torno a los barrios Refinería y Malvinas son la cabecera de playa de las inversiones "top". Desde allí asoman las torres Dolfines Guaraní, se construye Condominios del Alto y están en ejecución Forum, Ciudad Ribera y dos torres de alta gama en Servicios Portuarios.
Para el titular de la Cámara de Inmobiliarias de Rosario, Javier Grandinetti, "los edificios de alta gama no compiten con los barrios cerrados sino que, por el contrario, son un complemento en proyectos inmobiliarios de alto nivel".
"Quienes eligen este tipo de emprendimientos son propietarios que no se quieren desenganchar del área central de la ciudad y mudar mucho los estilos de vida que tienen en barrio Martin, la zona del Monumento a la Bandera o del centro. Privilegian la cercanía. Además, en algunos casos, también tienen una segunda vivienda de fin de semana", indicó el empresario.
Si bien Puerto Norte es hoy por hoy la zona por excelencia de las torres VIP, su relación con el contexto marca una diferencia con Puerto Madero, en Capital Federal. "Un rasgo distintivo es la rehabilitación y puesta en valor de los edificios de valor patrimonial, como la Maltería Safac; y otro aspecto es la obligación que tienen los privados de hacer obra pública, como una plaza a metros del río, un paseo peatonal en la ribera del Paraná y el ensanche y apertura de calles", subrayó la secretaria de Planeamiento de la Municipalidad, Mirta Levin, quien no dudo en afirmar que este sector de la ciudad "será una nueva marca de identidad para Rosario".
Por los countries. Por otra parte, el mapa residencial de Rosario se extendió a unos 40 kilómetros a la redonda. Hoy los barrios cerrados que se asientan en Funes, Roldán y Timbúes, entre otros, están habitados por muchos rosarinos que viajan a diario a trabajar a esta ciudad.
"En los últimos años, con el horario corrido de muchas empresas, estos sectores residenciales han pasado a constituirse en primer vivienda", indicó Grandinetti.
Si bien todavía hay terrenos para construir más barrios cerrados en Rosario, para la secretaria de Planeamiento la intervención del Estado con una política de planificación "impidió los desastres que se han hecho en otros sectores del país, donde los barrios cerrados interrumpieron el paso de avenidas o terminaron con los espacios verdes de uso público".
La funcionaria, quien se definió como "ni una defensora a ultranza ni una detractora" de los barrios cerrados, remarcó que estos emprendimientos "deben integrarse al paisaje circundante con criterios urbanísticos y estéticos acordes, y no construir un paredón ciego que se asemeje a una muralla infranqueable".
Algo es seguro, Puerto Norte empezó a captar al segmento ABC1 de la ciudad, y es una zona que aspira a convertirse en un ícono.
Comentá la nota