La obra avanzó notablemente y se reanudaron las quejas de vecinos por la desvalorización de sus propiedades. Ya no ven el mar y perdieron la luz que tenían en este privilegiado sector costero.
Los propietarios e inquilinos de Playa Chica, donde se erigen las tres torres diseñadas por el reconocido arquitecto argentino César Pelli -desde que se frustró su desembarco en la Vieja Terminal- en una de las mejores ubicaciones de Mar del Plata, ya sabían de antemano que la construcción les restaría luz y desvalorizaría los inmuebles por perder la vista al mar.
Pero recién hace unos pocos meses, cuando la obra presentó un espectacular progreso, las especulaciones se acabaron y comenzaron a sentir el impacto de la primera de las tres torres que componen el Maral Explanada.
“Descubra qué significa vivir frente al mar” es el slogan impuesto por su creador, César Pelli, para esta imponente obra arquitectónica. Sin embargo, quienes residen en la zona, fundamentalmente entre los edificios que se ubican detrás de la primera de las torres, ya sabían lo que era vivir frente al mar. Ahora descubrieron lo que es vivir detrás de este gigante.
Los propietarios ya prevén consecuencias negativas para sus inmuebles. Primero por la notable pérdida de luz ante el impresionante cono de sombra que genera la Torre, pero también por la consecuente caída en el valor de las propiedades. “Un departamento con vista al mar desde el que ya no se ve el mar y tiene una torre en frente, pierde su valor”, afirman.
La primera de las tres torres que componen la obra de Pelli ya tiene unos 20 pisos. La obra avanza a diario y la luz fue desapareciendo con el transcurrir de las semanas.
Saben, además, que deberán “soportar” el ruido durante varios meses más, lo que les genera comprensible incomodidad a quienes residen en este privilegiado sector de la costa marplatense.
“Cuando vimos que empezó la obra, ya habíamos visto lo que se iba a hacer; pero recién cuando empezó a crecer, vimos cómo desaparecía la luz y la vista al mar que durante años tuvimos”, aseguró uno de los propietarios que reside detrás de la primera de las gigantescas torres.
La excusa administrativa que se utilizó cuando se autorizaron los conos de sombra de las Torres de Cesar Pelli en este sector de Playa Chica fue que no había arena en la zona, por lo que no generaría el inconveniente que sí presentan obras en La Perla, Punta Mogotes o bien la cuestionada construcción de Güemes y La Costa.
Los departamentos que componen esta Torre ya están a la venta en una de las inmobiliarias de la zona. Las consultas, intermitentemente se hacen presentes en la oficina, mientras los vecinos esperan que un milagro les devuelva un poco de la luz natural que tenían y perdieron.
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