La banda Kapanga realizó el cierre en el predio del Parque Norte
Más de diez mil almas, y un solo grito: “¡Kapanga!”.
Había unos 14 grados centígrados en todo el distrito de Tornquist, pero en pleno pogo kapanguero y en los alrededores del escenario ubicado en el corazón del Parque Norte, la temperatura parecía ser 10 veces mayor. En remera, en cueros, pantalones cortos o con camperas y capucha, cientos de pibes de 15 a 40 años saltaron, gritaron y cantaron hasta más no poder en el recital que cerró la 4ª Fiesta Provincial de la vendimia, haciendo frente al creciente frío que iba ganando la noche serrana.
Alrededor y detrás de ellos, prácticamente no cabía un alfiler: eran más de 150 metros hacia el fondo, y unos 30 hacia los laterales del escenario, de reposeras, sillas de campamento, gente parada y sentada, con mate, gaseosas –y hasta un buen tintillo, como no podía ser de otra manera en esta celebración- cantaron y festejaron cada una de las canciones y ocurrencias que Mono, Maikel y compañía hacían sobre el escenario.
Fue casi una hora y media de las canciones más conocidas de la banda. Empezaron con La Crudita y siguieron con Me mata, Fumar, Mono relojero, Rock y mucho más, con un ritmo que se mantuvo desde el comienzo hasta el final del recital.
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