Un toque de color en las frías y poco concurridas internas del PJ

Hasta pasado al mediodía, era muy chico el porcentaje de afiliados e independientes que se acercaron a las urnas.

La extensa lista de postulantes no condijo con la escasa participación de los votantes, al menos hasta el mediodía, en las escuelas de los departamentos más poblados. De hecho, no fueron pocos los establecimientos educativos en donde las urnas no habían recibido ni una decena de votantes en toda la mañana.

"Es temprano, cuesta levantarse", se excusó Francisco Pérez, poniendo paños fríos a los 10 votos que había recibido en la mañana, la escuela Provincias del Tucumán, de Luján, donde él mismo votó.

Por su parte, en la escuela donde emitió su voto Sancho, Monseñor Verdaguer en Guaymallén, también escaseaba la participación. Por ejemplo, en esa esa escuela, sólo una mesa contaba con 718 empadronados y, hasta el mediodía, había votado sólo una persona.

Igualmente, los esfuerzos no fueron pocos para reunir a la mayor cantidad de votantes posible. En el caso de la lista 2 (fórmula Pérez- Ciurca) fue notable la cantidad de autos civiles, cuyo vidrio delantero reflejaba un gran número 2, en alusión a la fórmula oficial. "Sí, venimos de por acá nomás a buscar a unos compañeros", reconoció un chofer que prefirió quedarse en el anonimato, mientras esperaba que sus pasajeros terminasen de votar para luego llevarlos a sus respectivas casas.

En los vehículos se encontraba el padrón electoral, con el domicilio particular de afiliados y simpatizantes que fueron trasladados. Lo mismo, pero sin el número de lista ocurrió con una traffic escolar que llegó con algunos amigos del PJ.

Una de las pocas mujeres que llegó de manera independiente a la escuela donde votó Sancho fue Angela Raguso. La anciana llegó con bastón a las urnas y votó emocionada: "Voya a votar hasta que me muera. Es un derecho que tengo y lo quiero aprovechar", sentenció.

Confusión con la paga. Los presidentes de mesa y fiscales de cada una de las más de 1.450 escuelas se cuestionaron cuánto le pagarían por su labor, en caso de que les paguen.

Al se consultados por este diario, algunos fiscales aseguraron que los presidentes de mesa cobrarían unos $ 150 la jornada, aunque éstos desmintieron tal información.

Por su parte, varios fiscales afirmaron que habían trabajado por "puro amor a la militancia". Claro, que apenas comenzaron las diferencias entre ellos, enseguida comenzaron los llamados hacia una u otra lista. Finalmente, nadie especificó si la jornada se pagaría en partes iguales para todos los que participaron de la mesa de votación.

Muchos de los chicos, la mayoría no superaba los 30 años, quedaron en que, una vez terminado el escrutinio, la paga será un tema más a resolver entre el justicialismo y sus colaboradores a partir de mañana.

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