Depende de la construcción que tengan. Hay una gran demanda.
Lejos de los preámbulos, Mauro decidió publicar en un grupo de la red social Facebook la venta de un terreno inmejorable en la toma 2 de Febrero. Lo ofrece por 50.000 pesos e incluye una construcción. “Con un living comedor adelante y una habitación atrás. Consultas y más detalles, por privado”, destacó el vecino en su anuncio.
El asentamiento ubicado en la zona norte de la ciudad tiene menos de dos años de vida, y en el último tiempo se caracterizó por hechos violentos, además de procedimientos ligados a la lucha contra la venta de drogas ilegales. La semana pasada, el juez de Instrucción Gustavo Herrera se encargó de recordar que la usurpación es un delito.
De todos modos, la comercialización de lotes y viviendas precarias parece ser permanente, con familias interesadas en esos lugares principalmente por los bajos precios. Poco importa el tema papeles o servicios mínimos y sí interesa mucho el monto final que se pagará. “Hay mucha necesidad”, reconoció Ana Fernández, de la toma 10 de Febrero, quien describió un sinnúmero de personas que se acercan a pedirles terrenos. “El otro día vino a preguntar una chica que estudia para maestra”, explicó.
En este marco, surgen los interrogantes de la real necesidad de muchos que toman terrenos y que, en poco tiempo, deciden desprenderse de las tierras.
Y, en el grupo de los ocupas, hay intereses disímiles con personas que abandonan sin mayores problemas las tierras y otras que piensan en construir sus casas definitivas. Fernández resaltó que en la toma 10 de Febrero son 300 familias, que muchos pudieron construir “hasta de dos pisos” y que el dueño del lugar está dispuesto a sentarse a negociar.
Con machetes y palas
Las tomas 2 y 10 de Febrero se formaron en 2013; son aledañas y están divididas apenas por una hilera de álamos. En el caso del lote que ocupa la 10 de Febrero, un abogado de la región anticipó a las familias su idea de vender. “Está dispuesto a venderlo. En enero o febrero vamos a charlar”, especificó Fernández.
En cuanto a la comercialización entre particulares, se da en forma casi diaria y los precios varían entre los 2.000 y 10.000 pesos, aunque hay casos que se ofrecen los terrenos con construcciones de material y se piden sumas superiores a los 50.000 pesos. A veces, una pequeña construcción de madera eleva el precio final.
Finalmente, uno de los fenómenos del presente año es un creciente interés de extranjeros en asentarse en Cipolletti pero que trabajan en Neuquén capital.
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