El presidente del Instituto Cultural bonaerense, Jorge Telerman, camina últimamente con semblante fastidioso por los pasillos del organismo que encabeza. Aunque no sería únicamente porque sus aspiraciones de volver a la jefatura de Gobierno porteño de la mano del sciolismo parecen estar cada vez más lejos de la realidad al ser Gustavo Marangoni el candidato naranja a bendecir en Capital, sino porque sus actuales funciones se encuentran crecientemente “monitoreadas” por la ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez.
Y es que, como ex titular del área Cultural provincial (puesto que ocupó entre 2002 y 2005), la sobrina nieta de Eva Perón nunca dejó de prestar particular atención al funcionamiento del Instituto, teniendo varios ojos y voces que están allí desde su gestión y que por estos días la mantienen al tanto del cotidiano. Sin embargo, en el transcurso de su administración, Telerman ha sabido poner a gente de confianza dentro de algunas de las Direcciones más cercanas a su presidencia, sin que por ello las versiones de manejos poco claros y conflictos con los trabajadores sigan llegando a oídos de la actual ministra de Gobierno.
Ante ese panorama, y de acuerdo a lo señalado a NOVA por fuentes confiables, en los últimos tiempos se han producido desembarcos al Instituto Cultural (más precisamente al área de la Secretaría Ejecutiva) que no fueron justamente digitados por el autodenominado “afrancesado” sino que serían enviadas directas de Álvarez Rodríguez, quien, más allá de compartir recientes actos con Telerman, mira de reojo algunos gastos excesivos dentro del organismo y la falta de políticas aplicadas en la materia, siendo un trágico símbolo de ello el significativo deterioro presentado por el Anfiteatro “Martín Fierro” del bosque platense, más conocido como “Teatro del Lago”, lugar donde el mes pasado falleció un operario al caerse parte de la mampostería del techo, mientras trabajaba para el municipio en la reparación de la estructura olvidada por Telerman.
Asimismo, la situación de precarización laboral de muchos trabajadores que esperan el pase a planta permanente sigue siendo un foco de malestar dentro del organismo, aunque desde la representación gremial ya se estaría desistiendo de la idea de pedir audiencia con el ex jefe de Gobierno porteño teniendo en cuenta que sus horas dentro del Instituto estarían contadas.
Con su ego de caballero francés herido al no ser el favorito del sciolismo para encabezar la batalla por el Gobierno de la Ciudad y al tener “marca personal” en su gestión por parte de una de las funcionarias de confianza del líder de la Ola Naranja, Telerman estaría a un paso de pegar el portazo. Aunque, fiel a su estilo, pretende hacerlo con elegancia y sin demasiado ruido.
Por lo tanto, estaría haciendo gestiones para que se le asigne un rol dentro del armado de la campaña presidencial del gobernador bonaerense, para así fundamentar su ida del Instituto Cultural en el hecho de pretender trabajar “de lleno” por la candidatura de Scioli a la Casa Rosada. Sea como fuere, lo cierto es que al afrancesado se lo observa enfadado.



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