Por ejemplo, lo hace la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, que expresando un declarado y «constante compromiso con la responsabilidad social y ambiental que le cabe a todo emprendimiento productivo», sostuvo que es ese elemento lo que «nos lleva a encontrar espacios comunes en las reflexiones de la Iglesia acerca de la urgente necesidad de combatir la pobreza y la exclusión de sectores desprotegidos o marginados de los procesos socioeconómicos».
La CAEM, en un pronunciamiento durante la semana pasada, le ofreció «a las más altas jerarquías eclesiásticas de Chubut, toda la disponibilidad de información sobre responsabilidad social, ambiental, técnica y profesional sobre las prácticas mineras que hoy se ejercen en Argentina», como para profundizar ese debate. El presidente del bloque justicialista en la Legislatura, José Karamarko, también quiere promover esa discusión. Por eso, indicó que «a primera reunión que convoque la Legislatura para analizar el tema minero, debe hacerse con científicos, con expertos, con profesores universitarios que no tengan una posición tomada respecto si hay que estar por el lado de la prohibición o por el lado del impulso» a la actividad minera.
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