Cuando se cumple un año de vigencia del Código de Publicidad, todos los comercios del micro y macrocentro cumplieron con la normativa y adecuaron sus fachadas y marquesinas.
Y agregó que "aquellos que no lo hicieron en el plazo fijado en esta regulación fueron sancionados con multa, además de ser instados a realizar estas modificaciones".
Como se recordará el mentado Código estableció a los negocios de cualquier lugar de la ciudad cuatro prohibiciones: los anuncios publicitarios salientes; las marquesinas publicitarias, los toldos con publicidad y los anuncios publicitarios pintados en forma directa sobre la superficie de las fachadas.
"Ya no caen carteles"
Bruzzeta puso de relieve que "también, con anterioridad, se daba un promedio de 2 o 3 por cada tormenta, además de la caída de cables de los carteles luminosos".
"Estos cambios -añadió- permitieron también otras mejoras: se recuperó el espacio aéreo obstruido por estos elementos; las fachadas de casas y edificios que datan de los años 40 o 50 (el Palacio Arabe-Córdoba y San Martín- y Rivadavia, entre La Rioja y San Luis); se terminó con los grandes carteles publicitarios que agredían la visual, dándosele a los frentes de los locales una nueva estética, identidad y en la que se han utilizado diversas tecnologías, y materiales de mayor durabilidad".
Con respecto a los que no se adecuaron a este Código, Buzzeta resaltó que "les hemos dado plazos, les brindamos nuestro asesoramiento para que supieran cómo hacerlo, no hemos sido de entrada muy exigentes, sino tolerantes. Y a pesar de todo, hubo quienes no acataron la ordenanza, por suerte un número mínimo".

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