Por: Ricardo RoaLa presencia de los gendarmes acordonando las villas es como un símbolo de que hasta ahí llega el Estado. Detrás de esa frontera comienza otro espacio con leyes son las de la selva. Y donde hay que pagar para poder entrar. Y salir. Un peaje que les exigen a quienes van a trabajar y hasta a los que van a ayudar
Son historias de todos los días atravesadas por un mismo fenómeno: el Estado ausente. Hay un estado dentro del estado, con aduanas tácitas y violentas y otro sistema de autoridades y de sanciones. Nada casual es que cada vez menos maestros acepten dar clases allí. No es lo único pero si algo puede ayudar y contener a los chicos de la villa eso es la escuela.
Obvio, la demagogia y el discurso declamatorio no solucionan nada. Menos el clientelismo político, que lo único que hace es explotar y perpetuar el drama. Y así, a medida que el tiempo pasa el problema es más grande y difícil de resolver.
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