Romina Solano es dos años menor que su primo Daniel. Junto con el padre del joven y dos de sus tíos, se fue a vivir a Choele Choel, en Río Negro, para reclamar justicia.
Gualberto, el papá de Daniel, viajó hace días de regreso a Misión Cherenta para descansar por un tiempo. Pero en la Patagonia quedaron ella y sus tíos, en una carpa instalada frente al juzgado que debe resolver el caso de Daniel. Desde Río Negro, la joven dialogó con El Tribuno y descartó que su primo esté vivo.
¿Qué creen que pasó con Daniel?
Todo nos indica que lo mataron porque iba a hacer una protesta por los salarios con sus compañeros. Él los animaba. Desapareció un viernes y el lunes iban a hacer un reclamo.
Los testigos vieron que la Policía lo sacó del boliche y se lo llevó hacia La Isla, una zona turística donde después encontraron su billetera. Después no se volvió a saber nada.
Sentimos impotencia. Si bien hay siete policías detenidos por su desaparición y muerte, muchas otras personas tuvieron algo que ver, como los dueños de la empresa. No tenemos esperanza de que esté vivo.
¿Cómo era Daniel?
Un chico activo, alegre, sano, trabajador y deportista. Decidió viajar para trabajar, independizarse y darle una mano a su papá y a sus hermanas.
Viajó como muchos jóvenes de la misión, donde la empresa iba a reclutarlos prometiendo cosas que no cumplía.
Le habían ofrecido ser puntero, es decir, reclutar a más jóvenes para la cosecha. Pero él no quería eso. Decidió seguir trabajando con sus compañeros.
¿Dejaron todo para irse a Río Negro?
Sí. Estamos en carpa. Hace casi tres años que dormimos en colchones en el suelo.
Para vivir, hacemos changas y los fines de semana vendemos empanadas salteñas. Nos vamos a la parroquia para bañarnos, lavar la ropa o cocinar. El sacerdote del pueblo nos ayuda.
¿Hasta cuándo se van a quedar?
Hasta que encontremos el cuerpo de Daniel. Por lo menos, hasta saber dónde lo dejaron para ir a llevarle una flor o prenderle una vela.
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