Todas las perlitas de la asunción del nuevo ministro político Félix González

El nuevo ministro de Gobierno juró en el gabinete provincial. Cazabán y Miranda estuvieron a puro abrazo y el segundo hasta pidió un afiche. El enojo de Jaque por la demora de Adaro y las especulaciones en cuanto su tardanza. Besos, abrazos y lágrimas.
La asunción del nuevo ministro de Gobierno Félix González dejó muchas perlitas.

El salón Patricias Mendocinas de la Casa de Gobierno se pobló de dirigentes justicialistas y algunos opositores y hubo tela para cortar.

“Quiero el afiche”: eso fue lo que gritó Rubén Miranda, intendente de Las Heras mientras Alejandro Cazabán, secretario General de la Gobernación, lo abrazaba y el propio Miranda le agarraba la mano. Es que el jefe comunal bromeó con la instantánea, ya que simuló ser igual a la que tiene Cazabán con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en un afiche y que se ha sido criticado por muchos, aduciendo que está trucada.

Reloj no cuentes las horas: Jaque se puso nervioso y no paró de mirar su reloj ya que cuando estaba todo listo para que González asumiera en su nuevo cargo, el ministro saliente Mario Adaro no estaba en el lugar. Hubo enojo y luego tranquilidad cuando el ex funcionario llegó al lugar. Pero mientras tanto, un funcionario señaló: "Hay cierto grado de molestia", reconocieron.

¿Y Bono? ¿Y Adaro? ¿Y Candela?: La demora de casi una hora de Adaro en llegar a la asunción de su sucesor hizo generar las más diversas interpretaciones de parte de los políticos presentes y los periodistas. “Está en una reunión con Bono”, el líder de U2 dispararon algunos. “Se fue en el avión de Bono”, dijeron otros. Esto porque la presencia del cantante irlandés desató el delirio este lunes en Mendoza que vino por unas horas, se fue y nadie pudo tenerlo cerca.

Si querés llorar, llorá: Adaro no pudo contener las lágrimas en su salida del Ejecutivo y fue contenido por algunos ministros. Cuando, en 2008 asumió su cargo también derramó lágrimas. Pero en este caso, había resistido estoicamente, a pesar de la sorpresa de tener que hablar cuando no lo esperaba. De hecho, ya habia terminado su discurso, volvió a tomar el micrófono y recordó el juramento que había efectuado al momento de su asunción, tres años atrás.

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