Toda Selva llora a los dos hermanos fallecidos en el accidente de la ruta 34

Mientras familiares y amigos despedían los restos de Danisa Galiano en medio de desgarradoras muestras de pesar, se enteraron que su hermano Luciano también había muerto. Otra adolescente sigue grave.
Viajaban sin cinturón y la camioneta dio seis vuelcos

El entierro de Danisa Galiano entristeció a toda la ciudad

“Ningún padre debería enterrar a su hijo”, fue una frase que se hizo popular gracias a una adaptación para el cine de un libro infantil. El caso de la familia Galiano, superó a cualquier ficción literaria; en menos de un día dos hermanos, Luciano (22 años) y Danisa Araceli (17), murieron como consecuencia del mismo accidente.

El joven manejaba la camioneta que volcó sobre la ruta nacional 34, entre Ceres (Santa Fe) y Selva, departamento Rivadavia. Los dos hermanos viajaban junto a otros cinco chicos, cuatro de ellos están fuera de peligro y una joven, que está internada en el hospital Cullén, de la provincia de Santa Fe, se agravó en las últimas horas.

La historia de los hermanos Galiano, es el lógico corolario de una actividad temeraria que se realiza semanalmente en Selva. Todos los domingos, entre la 1 y las 7 de la mañana, los jóvenes de esa ciudad recorren 20 kilómetros, por una de las rutas más peligrosas del país, por apenas unas horas de diversión en los boliches de Ceres.

El domingo a las 6.30 de la mañana, la Eco Sports que conducía Luciano Galiano volcó sobre la ruta 34, a cinco kilómetros de Selva. Su hermana Danisa salió despedida del vehículo y murió en el acto. El chofer de la camioneta, quedó en coma y fue trasladado al Hospital Cullén de Santa Fe. A las 11 de la noche del domingo, los médicos le diagnosticaron muerte cerebral y a las 3 de la madrugada de ayer, murió como consecuencia de los golpes que sufrió en el vuelco.

La jueza María Teresa Gerez, ordenó que no se le practique la autopsia ni el dosaje etílico a los cuerpos, por lo que no se pudo establecer si el joven conducía en estado de ebriedad, aunque ninguno de los sobrevivientes del siniestro referenció que Luciano haya bebido esa noche.

Los trámites para el traslado del cuerpo del joven fueron hechos por el subcomisario Félix Acosta, quien se comunicó con sus pares de Santa Fe, para que el traslado del cuerpo se realizara con la mayor celeridad posible. Pese a los esfuerzos, el cuerpo de Luciano llegó a Selva recién a las 18.20. Los padres de los hermanos Galiano no tuvieron tiempo de reponerse del entierro de su hija, y tuvieron que empezar a velar a su hijo de 22 años.

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