Interminables cadenas de oración en iglesias y casas particulares se realizaban anoche en todo Santiago para pedir por la salud del nene de 7 años que al cierre de la presente edición seguía en estado gravísimo en el Cepsi. Oficiaron una misa en la parroquia San José del Bº Belgrano.
Hasta anoche el país continuaba rezando por la recuperación de Mauro López Banegas, el niño de 7 años que el sábado pasado inhaló purpurina y hasta el cierre de esta edición se encontraba luchando por su vida, en una sala de terapia intensiva del Centro Provincial de Salud Infantil “Eva Perón”.
Berta Banegas, la mamá de Mauro, contó que en el último parte médico que recibió, los profesionales le informaron que el niño continuaba en estado crítico. “Él está estable, no mejoró ni empeoró desde ayer (por el miércoles)”, comentaba Berta, en diálogo con la prensa.
“Le pido tanto a Dios para que ayude a mi hijo. Los médicos me dijeron que ellos no pueden hacer nada, sólo hay que esperar una evolución de su propio cuerpo. Pido a todos que recen mucho por Mauro para que se recupere”, fue el pedido desgarrador de la mamá del pequeño.
Apenas difundida la noticia, el pueblo santiagueño se había unido en oración para suplicar por la recuperación del niño de 7 años, del barrio Los Telefónicos de la ciudad Capital, donde el sábado tuvo la infortunada idea de jugar con un silbato y la purpurina.
Todos rezaban por Mauro, aunque Berta, advirtió, sumida en el dolor, que los médicos no le dieron esperanzas de vida para el pequeño.
“Mi hijo está mal, muy grave, mi hijo no va a tener vida. La doctora me dijo que se comunicaron con el Hospital Garrahan con la intención de trasladarlo o de saber qué hacer, pero le dijeron que no lo pueden mover, porque si lo mueven se muere. El mismo tratamiento que le harían allá es el que se le practica en el Cepsi”, decía ayer Berta, mientras describía nuevamente cómo sucedió el accidente.
En tanto anoche, la mamá de Mauro pedía que si es imposible el traslado de su hijo hacia la Capital Federal, algún profesional de dicho nosocomio venga a la provincia.
“Ya no sé qué pedir para que mi hijo se recupere. Imploro a los profesionales de la salud del Hospital Garrahan que se lleguen a esta provincia para ver qué pueden hacer por mi hijo. Lo vi hoy y está igual, está muy grave”, decía anoche Berta.
Aferrada a su fe en Dios, Berta sólo espera un milagro para que Mauro se recupere. Mientras tanto, en las parroquias de la Capital, anoche se pedía por la salud del pequeño. Unidos en la fe, todo Santiago imploraba por un milagro que le devuelva el bienestar al niño de 7 años.
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