Son dos ingenieros y un contador. Desde la apertura de sobres que trabajan arduamente en la precalificación.
Hace diez días, en Capital Federal, una movilidad del Ministerio de Transporte de la Nación salió de ese edificio y se dirigió hacia la Casa de San Juan en Buenos Aires. En su interior llevaba 26 cajas con documentación clave de las empresas constructoras más importantes del mundo.
El destino de esas carpetas fue tierra sanjuanina y recayeron en manos de un joven contador que tiene la tarea de analizar cada uno de los balances financieros de las firmas interesadas en construir la obra más importante de Latinoamérica, el Túnel de Agua Negra. Una situación similar ocurrió con otra documentación clave. Luego de la apertura de sobres en el Ministerio de Obras Públicas chileno, un ingeniero con años de experiencia se trajo 25 carpetas que representan los trabajos más relevantes hechos alrededor del mundo por las firmas interesadas en el Túnel. El profesional es Andrés Zini, un ingeniero civil que junto a Juan Carlos Eder, experto en rutas, son los encargados “del análisis de la parte técnica”. Mientras que el contador es Daniel Gimeno. Los tres son los protagonistas que cumplen un papel histórico en el avance de la megaobra, ya que tienen que definir si los consorcios más importantes del mundo califican para hacer el paso internacional.
Tanto Zini como Eder son profesionales egresados de la Universidad Nacional de San Juan. El primero tiene 57 años y cuenta que siempre trabajó en la Legislatura provincial hasta que fue convocado en 2015 para trabajar en el túnel. El segundo es siete años menor y su experiencia se basa en caminos porque trabaja en Vialidad Nacional. El encargado de revisar los números, Gimeno, tiene 36 años, egresó de la Universidad de Córdoba, cuenta con un máster en Normas Internacionales de Contabilidad y se desempeña como subinterventor del IPV.
Los tres ocupan puestos clave dentro del comité ejecutivo “ad hoc” que creó la Ebitan en ambos países para analizar las propuestas. Que sean sanjuaninos es un logro, ya que revela la capacidad y profesionalidad de los mismos en la trascendental misión encargada por el gobernador Sergio Uñac y el ministro de Infraestructura, Julio Ortiz Andino.
El comité está dividido en tres direcciones: ingeniería, legales y contable. En la única área donde no hay un coterráneo es en legales, equipo constituido por especialistas nacionales con sede en Buenos Aires. En ingeniería, su conformación es netamente local y está a cargo de Zini, mientras que Eder es su mano derecha. En el área contable, el titular es de Buenos Aires y el que le sigue es Gimeno. El trabajo es tan importante que Zini lo resume en una frase: “Hay que recordar que esta es una oficina dedicada a una sola obra, el túnel”.
En el caso de los ingenieros, la tarea consiste en evaluar las obras que los consorcios han presentado como antecedentes, lo que representa 25 expedientes de túneles realizados en China, Italia y España, entre otros.
Para el caso del contador, su objetivo es verificar cada unos de los cinco ejercicios fiscales de las 26 firmas que integran los 10 consorcios, 130 carpetas en total. Esos informes están presentados en el idioma original de cada una de las empresas y en castellano, por lo que los balances también están en moneda de origen (yuanes, euros, pesos chilenos, argentinos y en dólares). Según explicó Gimeno, uno de sus trabajos es convertir esas cifras en dólares para que todas tengan un denominador común. Además, debe verificar si tienen la espalda financiera suficiente para hacer el túnel, su nivel de endeudamiento y que tengan capital de trabajo mayor a 150 millones de dólares. El equipo trabaja diariamente para estar al día con el objetivo de ambos países: llamar a licitación. De hecho, el martes hubo una reunión en Buenos Aires entre la pata argentina del comité y su par chileno, donde se mostró cómo avanza el análisis de cada propuesta.


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