Fue en plena tarde en Bernal Oeste, cuando los chicos salían del colegio. Con una maza, una banda rompió el vidrio de la sucursal y se llevó la plata de los cajeros automáticos. Un policía los enfrentó: hubo 50 balazos.
El delincuente muerto fue identificado como Ernesto Cañete, de 51 años, estuvo alojado en el penal de Sierra Chica y habría integrado la banda del Gordo Valor.
El episodio ocurrió ayer minutos después de las cuatro de la tarde en Bernal Oeste, Quilmes. “El robo fue muy violento.
De milagro no fue herido de gravedad ningún policía, ni otra persona que pasaba por el lugar ”, explicó el comisario mayor Fernando Grasso, jefe de la departamental de Quilmes.
Los ladrones eran entre cinco y siete y se movían en tres coches. Todos tenían entre 30 y 50 años. Estaban armados con una ametralladora con balas de 9 milímetros (denominada PA3, del tipo Uzi), pistolas calibre 45 y un fusil con balas calibres 7.62, como las que usa el FAL (fusil automático).
Fuentes policiales contaron que los asaltantes llegaron a la sucursal del Comafi ubicada en Belgrano 364 (casi Castro Barros, en pleno centro de Bernal Oeste) en una camioneta Fiat Cubo roja, en un Volkswagen Vento gris y en un Honda Civic negro.
Uno de los ladrones bajó con una maza de construcción de 10 kilos y, a golpes, rompió la puerta de blindex de la sucursal. El banco había cerrado al público hacía más de una hora.
“Los ladrones sabían lo que iban a hacer. Buscaban los cartuchos con dinero porque, al parecer, tenían el dato de que a esa hora estaban cargando los cajeros para el fin de semana. El golpe tardó segundos, pero lo que no calcularon los asaltantes es que iban a estar los policías en la puerta ”, resaltó el comisario mayor Grasso.
Dentro de la sucursal, los delincuentes amenazaron a al menos tres empleados que estaban reponiendo plata en los cajeros y les robaron ocho cartuchos cargados con entre 100.000 y 150.000 pesos cada uno.
Cuando los ladrones salieron a la calle, el tiroteo fue infernal. En la puerta había al menos un policía que, según fuentes de la Bonaerense, estaba recorriendo la zona. “Fue un caos.
La gente se tiraba debajo de los coches, se metía en los comercios. Se escuchaban gritos y llantos de desesperación. Fue tremendo. Encima la zona está llena de colegios. Un hombre que iba llevando su bebé en un carrito se tiró encima de la criatura para protegerla”, explicó Graciela, una vecina, todavía shockeada.
“Fui a recoger a mi hija del colegio que está al lado de mi casa. Escuché como 50 detonaciones. Primero pensé que eran juegos artificiales, pero después vi que se estaban tiroteando. Era impresionante como la gente corría y se escondía en cualquier lado. Yo lo primero que hice fue ocuparme de mi hija y meterme dentro del colegio. Además resguardamos a todos los demás chicos porque no sabíamos para donde iban a escapar”, contó a Clarín Romina, una vecina que vive a metros del banco.
En el tiroteo, los asaltantes perdieron cinco de los ocho cartuchos con dinero. Pero se llevaron tres: al menos 300.000 pesos.
Los ladrones escaparon en los tres vehículos y tomaron distintas direcciones. Pero uno de ellos, que se había subido solo a la Fiat Cubo roja, recibió un tiro al lado de la tetilla izquierda. Casi agonizando, dobló a la derecha en la esquina del banco, por un pasaje angosto. A gran velocidad, se subió a la vereda, chocó contra una columna ubicada en Zapiola y Lavalle y volcó.
Enseguida los policías que se habían sumado al tiroteo lo detuvieron y lo derivaron al hospital de Quilmes, donde murió. Adentro de la camioneta hallaron una mochila, una ametralladora y una pistola 9 milímetros. Fuentes policiales contaron que el ladrón muerto tenía 51 años y tres condenas por “robo calificado”.
En tanto, el primer agente que enfrentó a los asaltantes fue herido, aunque anoche se encontraba fuera de peligro. Se calcula que fueron entre 5 y 6 los ladrones que lograron escapar. Un rato después del tiroteo aparecieron abandonados en la zona el Honda Civic y el Volkswagen Vento que habían usado. Eran robados.
“El asalto quedó registrado en las cámaras de seguridad del banco y en las del municipio. Así que ahora los vamos a tratar de identificar”, concluyó el comisario Grasso.
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