Tres sujetos ingresaron al lugar, ubicado en Juan XXIII y Pedro Vargas, con fines de robo, pero fueron descubiertos por el personal de guardia. Ante esto llamaron a sus cómplices y dispararon contra los vigilantes, hiriendo a uno de ellos. Además quemaron una camioneta y parte de un tractor.
A las 5 de la mañana del domingo, un sereno del predio (en una recorrida de rutina) observó en el interior a tres individuos, a quienes les informó que no podían estar en el lugar. Según se especula, los sujetos intentaban robar maquinaria, entre ellas motoguadañas que se encontraban amontonadas en el sector.
Los malhechores no solo hicieron caso omiso a la advertencia del personal de seguridad, sino que llamaron a sus “compinches” y así, alrededor de 10 malvivientes que provenían del barrio El Molino, casi emulando una situación propia del Lejano Oeste, se convirtieron en una turba para el sereno que intentó resguardarse y solicitar ayuda cuando vio que los delincuentes estaban dispuestos a todo.
Así, corrió hasta otro sector de la planta donde había trabajadores municipales, quienes intentaron frenar el ataque de los asaltantes. En medio de la refriega, uno de los individuos extrajo un arma y sin reparos disparó e hirió a uno de los guardias de seguridad. Afortunadamente la bala solo rosó parte del abdomen de la víctima, ya que de impactar de lleno, otras hubieran sido las consecuencias.
Esa acción no cambió la actitud de los delincuentes, quienes se apostaron alrededor de una camioneta comunal y la incendiaron, causando pérdidas totales del rodado. Fuentes policiales señalaron a Diario San Rafael que el vehículo es el encargado de trasladar las “balizas” que se utilizan para señalar con fuego las distintas obras en calles y avenidas. Para los bomberos, dichos elementos potenciaron el incendio de la camioneta. Continuando con su increíble carrera criminal, los malvivientes quisieron prender fuego a un tractor, pero en ese caso las pérdidas fueron parciales, ya que segundos después pudo ser sofocado.
Pedro Monzón, empleado municipal y a punto de jubilarse, fue uno de los damnificados del ataque, y contó que “hace 35 años que brindo mis servicios a la Municipalidad, y mi lugar de trabajo ha sido esta planta. En todo ese tiempo jamás vi algo parecido”. El trabajador recordó que “intentó resguardarse junto a sus compañeros en el interior de las oficinas, pero los malvivientes rompían vidrios y todo lo que encontraban a su paso”.
Bajo ese ambiente de tensión, uno de los trabajadores logró llamar al 911 y contar lo sucedido, por lo que varios móviles policiales se desplazaron al lugar.
Según trascendió, cuando los primeros efectivos arribaron al ingreso de la planta, los delincuentes aún permanecían en el interior, pero al percatarse de la presencia de los uniformados corrieron nuevamente hacia el interior del barrio El Molino, abandonando en la fuga tres motoguadañas que habían sustraído de uno de los talleres. La Policía persiguió a los asaltantes pero no se logró ninguna aprehensión.
De acuerdo a otros testimonios, el hecho se extendió por escasos minutos, pero fueron suficientes para los estragos que causaron los delincuentes , que –además de los serenos municipales- cuenta con seguridad privada. “Suelen ocurrir algunos actos de vandalismo esporádicos en la planta, pero ninguno de la magnitud de los que sufrimos en la madrugada del domingo”, dijo a nuestro diario uno de los referentes de ese espacio comunal.
La causa por robo agravado quedó radicada en la Comisaría 38 de la Isla del Río Diamante.
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