Tiro sacó a relucir su fuego sagrado

Tiro sacó a relucir su fuego sagrado
La victoria en el clásico, con goles de Leandro Jeva y Matías Martín, desató una fiesta en el Onofre Pirrone. Joaquín Susvielles marcó el transitorio empate para los tricolores.
En un final infartante, tal cual sucedió en la primera rueda en El Fortín, Tiro Federal esta vez festejó en el clásico frente a Villa Mitre.

El equipo aurivioleta, que justificólenamente el triunfo y se consolidó en el tercer lugar de la Zona 6 del Argentino B, desniveló el cotejo en el tiempo de descuento por intermedio de Matías Martín.

Fue después de que su rival tricolor había igualado transitoriamente las cifras unos minutos antes, sin realizar los méritos suficientes y con un hombre menos debido a la lesión sufrida por Héctor González.

La agónica victoria local, festejada largamente por sus hinchas hasta con fuegos artificiales, se sustentó en su pareja producción colectiva. Especialmente por la solidez que exhibió en el complemento, con gran sentido estratégico, inteligencia y varias situaciones muy propicias que evitó el arquero Fernando Pérez Orué.

Villa Mitre mostró lo mejor de su juego en los 20 iniciales cuando halló la brecha para filtrar sus intentos por la franja izquierda con las corridas de Nicolás Manchado.

La visita emergió en el desarrollo a partir de la capacidad futbolística de Edgar Scalco, quien exigió un par de notables atajadas de Gastón Lezcano en el lapso mencionado.

Tiro, de progresivo repunte en su rendimiento, impuso lo suyo ni bien hizo pie en el terreno. Ajustó marcas, presionó en la mitad y aprovechó los huecos que quedaron a espaldas del doble cinco oponente.

Hasta allí bajaron Leandro Jeva e Iván Catani, a los que se sumó Nicolás Castro con sus interesantes movimientos. Los tres habían avisado, incluso, favorecidos por el desconcierto defensivo de los villamitrenses.

A los 26, Jeva la dominó con el pecho en tres cuartos y sacó un preciso derechazo al ángulo que superó la estirada de Pérez Orué. Un gol de notable factura.

Con la ventaja, Tiro controló el trámite y acentuó su solvencia en el segundo período. Retrocedió con orden, achicó los espacios, impidió que se acercaran a Lezcano y generó réplicas punzantes que no terminaron en la red por las reiteradas intervenciones de Pérez Orué.

Cuando el 1-0 parecía sellado, ya sin el Lorito González (lo retiraron en ambulancia), ahora sí Joaquín Susvielles (en el cierre de la primera etapa elevó dos cabezazos abajo del arco) no falló y estampó un frentazo oportuno que igualó el marcador.

Lejos de conformarse, Villa Mitre fue por más. Pero se desprotegió y tras un centro de Alvarez Cortina, el Polaco Martín, llamativamente solo, metió el testazo goleador que desató la fiesta de Tiro en el Onofre Pirrone. Sin dudas, muy merecida.

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