Romina Dieu ingresó al Hospital Regional con un tiro en el ojo derecho. Leonel Guerra es el principal sospechoso. El mismo la llevaba hasta el centro asistencial cuando chocó contra el vehículo de un policía. Allí fue sorprendido con dos armas de fuego.
Romina Dieu cumplió el domingo 20 años y decidió compartir con su hijo de 3 años, familiares y amigos una fiesta en su hogar del barrio Pietrobelli. Uno de sus invitados era Leonel Guerra, un conocido del barrio al que no veía desde hace cinco años.
El festejo transcurría por carriles normales hasta que madre y tíos se fueron a dormir y Romina se quedó sola con sus amigos. Aparentemente el grupo se quedó sin bebidas y la anfitriona salió a comprar junto a Leonel. “No eran pareja”, dejaron en claro los familiares luego de la tragedia. También trascendió que el acusado tiene compañera estable.
Guerra se las ingenió para llevar a Romina a su departamento ubicado en el complejo de Sarmiento y Alsina, donde vive junto a sus padres. Su progenitor es un suboficial del Ejército que en estos momentos se halla en misión de paz en Chipre. Los familiares de Romina dicen que aparentemente iban a buscar plata para comprar alcohol. Mientras las circunstancias se tratan de establecer, trascendió que la chica le habría contado a una policía que la auxilió cuando llegaba al hospital que Guerra intentó abusar de ella y que como se resistió le pegó un tiro en el ojo. El ataque habría ocurrido en las escaleras del edificio.
La otra versión con la que se cuenta en la causa es la del hermano del sospechoso, un joven que fue demorado por la Policía de la Seccional Segunda en relación al hecho ya que estaba en el departamento. Este habría dicho que a Leonel se le escapó el tiro accidentalmente cuando sacaba dos armas para mostrárselas a la chica. Los vecinos contaron que escucharon una detonación y gritos.
Sin embargo la Policía se enteró del hecho casi de casualidad. Fue cuando Guerra chocó su Chevrolet Corsa -dominio HAH 931- contra otro automóvil que estaba estacionado en la calle Democracia 51, frente al edificio de Pan American. El mismo es propiedad de un efectivo que estaba haciendo adicionales al servicio de la multinacional.
ARMAS Y PERITAJE
Tras el choque, intervino personal de la Seccional Primera que encontró en el interior del Corsa dos armas de fuego: una Ballester Molina y un revólver, ambos calibre 22. Mientras detenían a Guerra, Romina buscó auxilio en la guardia del hospital, adonde llegó caminando.
Antes de ser intervenida quirúrgicamente, la chica alcanzó a contarle a una policía y a un médico que Guerra había intentado abusar de ella y como se resistió le pegó un tiro en el ojo.
Al mismo tiempo que la mujer ingresaba al hospital, un llamado telefónico alertaba a la Policía de lo que había ocurrido en los departamentos habitados por personal militar en La Loma. De esa manera, efectivos de la Seccional Segunda llegaron al lugar. Allí, Policía Científica levantó rastros de sangre en toda la esquina. Los mismos llegaban desde el edificio. Y tenían recorrido hacia el estacionamiento. En forma paralela, se realizó una requisa en el departamento de Guerra. Pero según las fuentes, tanto el departamento como el palier y las escaleras habían sido lavados. Ante la magnitud del hecho, la madre de Guerra sufrió una convulsión en medio de los peritajes y debió ser hospitalizada.
Cuando hablaron con Diario Patagónico, los familiares de la chica todavía esperaban el informe del oftalmólogo para saber si existía la posibilidad de que perdiera la visibilidad del ojo. Dicen que solo de milagro el plomo no le afectó el cerebro.
“Quiso abusar y se resintió porque le dijo que no. Es una piba bonita”, dijo un tío. “La podría haber matado y tirado y nosotros buscando con carteles ‘Romina’ y nadie iba a saber qué pasaba si ella no se escapaba porque ella se escapó”, acotó una tía.
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