Por: Ricardo RoaEl jefe de Gabinete convocó a la Mesa de Enlace, a los golpistas del 2008. Sólo en apariencia contradictorio fue que, apenas días antes y a pedido de Kirchner, Scioli hubiera echado a su ministro de Asuntos Agrarios justamente porque Emilio Monzó pretendía mantener el diálogo con las entidades.
La Mesa ya marcó la cancha: dijo que no va estar hoy cuando se levante la veda a las exportaciones de trigo y maíz, anunciada hace meses y recién ahora concretada. Faltará a la cita no porque esté en contra sino porque fue marginada de la negociación.
Daños colaterales: el cierre de las exportaciones desalentó la siembra de trigo y sobre todo la de maíz. Así la superficie cultivada caerá a los niveles más bajos en cien años, según estimaciones del sector. Brasil desplazó a la Argentina como segundo exportador mundial de maíz. Otra contradicción K: por un lado estigmatiza a la soja y por otro termina por alentar la sojización.
Aníbal Fernández pretende reabrir el diálogo mientras en simultáneo el Gobierno veta la ley que suspendía las retenciones a los productores afectados por la sequía. Y contrata a María del Carmen Alarcón, que desertó del bando rural y se pasó al kirchnerismo que vuelve a intentar meter una cuña entre las entidades.
Sólo en la lógica K del conflicto permanente se entiende que el Gobierno lleve un año y medio peleando con el campo. El sector donde el país tiene las mayores ventajas competitivas. Y que aporta dólares y recaudación por las retenciones como ninguno. Como pegarse un tiro en el pie.


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