Un informe proveniente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), explica por qué es viable que se siga invirtiendo en vitivinicultura en Tinogasta.
Actualmente, existen políticas de asistencias provinciales y nacionales, que fomentan la integración de los productores vitícolas, para un acompañamiento en la reconversión varietal y distintas mejoras que tienen que incorporar a partir de la asistencia económica que reciben.
Tanto el clima como el suelo del departamento son favorables para una actividad vitícola de excelente calidad. Así, el informe recalca la alta luminosidad y la amplitud térmica, de 20º centígrados, que hacen al color y a los aromas de los vinos, y las pasas de uva carnosas, con buena concentración de azúcares. Además, en el suelo de Tinogasta hacen falta únicamente dos o tres pulverizaciones al año para obtener una uva óptima para vinos.
Teniendo en cuenta los costos de las producciones de distintas variedades, y las ganancias, a los productores les ingresan desde 20 mil a 28 mil pesos netos por hectárea.
Ante este cuadro de situación, la vitivinicultura en Tinogasta mira al futuro para responder a las demandas de mercados externos e internos, y tener una mayor competitividad.
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