Solá los tilda de sectarios, simplistas y maniqueos

En su recorrida por Avellaneda, el precandidato por el Peronismo Federal criticó la gestión en educación del Gobierno nacional y afirmó que si gana las elecciones puede revertir la situación "en cuatro años". Puntualmente apuntó contra "el discurso de los jóvenes K"
El ex Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, continúa su recorrida por territorio bonaerense rumbo a las elecciones de 2011, lanzado como precandidato a presidente por el singular Peronismo Federal.

En ese marco, estuvo en Sarandí, partido de Avellaneda, donde encabezó una reunión con docentes y referentes culturales de la zona, ante quienes criticó la gestión en educación del Gobierno nacional.

"El Ministro Sileoni dice que la educación no es algo que se pueda juzgar en lo inmediato sino que los resultados de la reforma de 2006 se van a ver en 20 años, y yo les aseguro que, si soy presidente, en cuatro años me animo a cambiar el resultado del trabajo y la enseñanza", sostuvo.

Solá indicó que debe ponerse el "foco en la escuela" para "ver qué se enseña y cuánto aprenden los alumnos" y señaló que en la actualidad se administra "un sistema a ciegas".

Al respecto, agregó: "La escuela no puede ser una agencia de empleo de mala calidad, no podemos cambiar el futuro de la Argentina".

Asimismo “Felipe mejor”, como reza su slogan a 2011, cargó duro contra la juventud que se acercó en el último tiempo al kirchnerismo, de quienes señaló que "se empezaron a enganchar con el relato de la historia" que propicia el oficialismo.

Al respecto, aseguró que el "discurso de los jóvenes K no es creíble", lo calificó de "simplista y maniqueo" y graficó: "Según ese discurso, unos son sojeros y miran Mirtha Legrand; y a los otros les gusta Evita, leen libros y miran 678. Es un discurso sectario".

El precandidato tiene previsto para hoy una reunión con vecinos en el centro de Avellaneda, para luego hacer lo propio en La Matanza. Por la noche, participará de una cena con los referentes de la primera sección en Hurlingham. La caminata sigue aunque las mediciones no están cerca de sus manos.

Comentá la nota