Huracán ganó un partido áspero sin renunciar a sus convicciones y hasta pudo golear. No le pierde pisada a la punta y siente que tiene con qué pelearla.
Puede. Entre los riesgos que asume, figura la rareza de dejar a dos tipos arriba (Defederico y el Maestrico), cuando tiene un córner o tiro libre en contra. Tigre, ayer, por ejemplo, no dejó a nadie. Esto parece un detalle, pero pinta la mentalidad del equipo. Pensar siempre en el arquito de enfrente. Otra de las rarezas es que con un tiro libre a favor, en tres cuartos, no parte el pelotazo al área rival, sino que, si se puede, hay toque corto. Así, en el PT, se la abrieron al zigzagueante Defederico que sorprendió entrando al área (tapó Islas). Lo del Globo es tan viejo que parece novedad. La fórmula es ésa: el toque. Tomala vos, dámela a mí. Y parte de aquella vieja premisa menottiana de que para ser profundos hay que ser anchos. Entonces, va el toque redundante y lateral para Arano y Araujo. Laterales que profundizan. Y llegan. Porque eso es lo que tiene el Globo. Con un solo delantero (Nieto), genera muchas chances (Tigre, por ejemplo, ayer terminó con cuatro puntas y nunca inquietó). Llegan los laterales, llega el elegante Pastore, llegan Defederico, el Maestrico (como en el gol), Bolatti...
No puede. Todo muy lindo pero entre tanto toque, circulación y pibes que les gusta la pelotita, peca de perdonavidas. Ayer, esto, le pudo costar caro. Erró mil goles. Por otro lado, si bien la defensa achica y los centrales ganan en el mano a mano (como ayer Filippeto y Domínguez), sufre horrores por arriba y el dubitativo Monzón poco ayuda. Así, parece un equipo livianito y poco curtido (que en definitiva lo es).
En conclusión: acá están algunas de las razones de por qué sí y por qué no. Usted elija la que más le guste. O en todo caso, tirémosle la pelota al Tiempo, que siempre se queda con la última palabra.
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