Se trata de Juan Argañaraz, un vecino de Rafael Calzada, que todos los fines de semana abre las puertas de su casa a más de 30 chicos del barrio y San Francisco Solano. Allí, los más pequeños encuentran la comida que durante la semana garantizan las escuelas. El comedor, bautizado “PekeNito”, funciona desde abril del año pasado y necesita la ayuda de la comunidad.
Juan tiene ocho hijos, de 16 a 5 años, pero la paternidad no le impide a este hombre encargarse de otros 32 “pibes”, para los que él y su mujer cocinan todos los fines de semana.
Cada fin de semana, Juan y su mujer Sandra comienzan desde muy temprano a preparar su hogar de Benteveo al 3000 para recibir a 32 chiquitos de esa localidad y de la vecina San Fransico Solano. Allí los chicos tienen la comida que durante la semana reciben en los comedores des la escuelas.
“Es muy humilde nuestro comedor, lo hago con cosas de mi casa, la cocina de mi casa y las cosas que tengo”, describió Juan, quien trabaja en un restaurante de la Ciudad de Buenos Aires. “Yo y mi señora trabajamos en mi casa con los chicos y mis compañeros me ayudan a comprar las cosas, la comida. Lo organizamos con ellos”, explicó en diálogo con Info Región.
El comedor, bautizado “PekeNito”, funciona desde abril del año pasado gracias al esfuerzo de este vecino y sus compañeros de trabajo. “Lo sustentamos trabajando y de mi sueldo –insistió Juan– y mis compañeros de laburo me ayudan. Donaciones hasta ahora no recibimos ninguna”.
Alejandra, una compañera que trabaja con Juan en Origoglio Restaurante, en Caballito, contó a este medio que “las propinas son para el comedor”. La joven relató con alegría: “A veces hago tortas y rifas para venderle a la gente y así poder ayudarlo un poco más. Y si no, sacamos de nuestro bolsillo, entre todos y de a poquito colaboramos”.
También recordó que para el Día del Niño recolectaron juguetes, cosas que ya no usaban, las arreglaron y se las dieron. De hecho, ella es la “encargada oficial” de las tortas de los cumpleaños que se celebran allí.
“Lo que realmente necesitarían –afirmó Alejendra– es la cocina, porque Juan y su esposa Sandra se encargan de cocinarles y cocinan con una sola hornalla”.
Y el reconocimiento a Juan es enorme. “Nosotros le decimos que el día del padre le queda chiquitito”, relató con gran emoción la mujer.
Es por esto que el comedor “PekeNito” necesita la ayuda de la comunidad para conseguir una cocina. También se puede ayudar con alimentos y ropa, calzado e incluso garrafas, ya que en esa zona no hay gas natural.
Para ayudar, se los puede contactar a través de su cuenta Facebook.com/comedorcomunitariopekenito, al número 15.3957.1185, o al teléfono del restaurante: 4924-6500
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