Asiste a una Escuela Técnica y a la noche aprende este oficio. Su prioridad, dice, es seguir formándose.
Ezequiel es un chico humilde. Vive con su familia en Chicoana. Estudia en una escuela técnica y, todas las tardes, viaja a la ciudad para tomar un curso de construcción con el profesor Darío Arapa, quien le enseñó mucho de lo que sabe de este lindo oficio que ya le ha traído un reconocimiento a nivel nacional. Darío pertenece a la Escuela de Padres e instruyó a Ezequiel en su formación. Es uno de los que expresa orgullo en la mirada al verlo. “Lo que yo más valoro es el sacrificio de este chico. El viene desde Chicoana y debe esforzarse mucho para viajar y seguir estudiando, hasta la noche, cuando sale del colegio”, dijo Darío.
“Estudio, trabajo y después sigo estudiando”, resumió Ezequiel, quien ya hizo algunas obras pequeñas en su casa, para ayudar a su familia. Edificó una habitación para su mamá y una sala que se ha convertido en un almacén de artesanías en donde venden las cosas tejidas, de madera y cerámica que ella misma elabora. “Yo estoy orgullosa de él. Es un chico con muchas ganas de trabajar y estudiar. No todos mis hijos tuvieron esas ganas, por eso me siento muy contenta y muy agradecida... El me da muchas satisfacciones”, dijo la señora.
“La albañilería es un lindo oficio que además es rentable porque hoy la mano de obra en construcción está cara”, dijo Darío.
Pensar el futuro
El entusiasmo por estudiar es su más valiosa herramienta. Ezequiel es un buen alumno, pero es fundamentalmente un entusiasta. Sabe que el conocimiento abre puertas, y que da libertad. Por eso ya tiene planes para cuando termine el secundario, a fines de este año. A principios del 2014 se vendrá a vivir a Salta porque quiere estudiar alguna carrera en la Facultad de Ingeniería, en la Universidad Nacional de Salta.
Por ahora solo piensa en formarse. Ezequiel no practica ningún deporte ni tiene novia. Quizás piensa que ya habrá tiempo para eso más adelante, cuando sea un profesional. O a lo mejor dice que no tiene novia porque su mamá está presente durante la entrevista. El dice que no hay nadie en vista y su mamá se ríe cómplice. El instructor le aconseja que debe darse un tiempo para todo, también para poder disfrutar de los ratos de ocio.
Hoy él siente que disfruta mucho de lo que hace. No se imaginaba que, en esta oportunidad y tras competir en este importante certamen, iba a volver a casa con este premio.
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