El tiempo pasa...

El tiempo pasa...
Atenas todavía no hace pie. Sigue cambiando y los resultados no llegan. Todo se dilata y la Liga se acorta. Ayer, Smith fue cortado.

Arrancó con la idea de comerse crudo a quien estuviera en frente. Pero apenas bastaron algunos juegos y un baño de realidad para darse cuenta de que no todo es tan fácil como se preveía. Hoy ese equipo vestido de cuco que pretendía asustar a todos lejos está de lograr el cometido. De invencible a vencible, en un solo paso y sin escala luego de un golpe de timón que hoy por hoy muestra no haber sido certero.

¿Por qué esto? Porque no hay dudas de que la salida de Mario Milanesio se trató de gustos (lo que entraba por los ojos) y no de efectividad. Al ser desafectado el Verde había perdido 7 partido de 19 jugados; mientras que desde el reinicio de la Liga (sin tener en cuenta el Súper 8), los cordobeses tropezaron en 4 cotejos de 6, un magro 33% de efectividad.

Pero los resultados no llegan solos, sino que todo tiene una fundamentación. De ese quinteto inicial que amenazaba a cualquiera, conformado por Bruno Lábaque, Matías Lescano, Walter Herrmann, Greg Lewis y James Williams, hoy apenas queda el base y el olímpico; y en este segundo caso ni siquiera jugando de lo que sabe y desde donde hace la diferencia (además de excesivos minutos), sino que tapando el hueco de cuatro, posición que quedó acéfala desde el corte de Lewis y el fichaje de Joel Smith (ya fue cortado).

Se supo de entrada que con estos movimientos la manta corta en algún momento iba a pasar factura. Y así fue: se notó superpoblación en el perímetro y escasez en la pintura. Ahora Atenas deberá arrancar de nuevo y todos seguirán teniendo, con razón, la excusa de que se trata de un equipo nuevo. Pero claro, la Liga avanza y las necesidades crecen.

Ya no está Williams, tampoco Lewis, se cortó a Smith y Lescano es casi un hecho que no jugará el resto de la temporada. Por ahora el pivote Ryvon Covile se mantiene. Frente a esto, los entrenadores Martín López y Marcelo Arrigoni deberán demostrar inteligencia para salvar el desafío planteado. Junto a los dirigentes deberán barajar y dar de nuevo sin equivocarse, porque a esta altura puede ser un gran pecado.

La pregunta planteada es: ¿Atenas buscará reemplazos garantidos o apostará a seguir usando el tubo de ensayo? Hoy, y a esta altura, no le queda otra que responder a las expectativas planteadas en el inicio de la temporada.

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