Al mal tiempo buena cara: Leandro Báez despunta el vicio en el Autódromo de Río Gallegos

Al mal tiempo buena cara: Leandro Báez despunta el vicio en el Autódromo de Río Gallegos

La familia Báez no pasa por sus mejores momentos, tanto desde el punto de vista judicial como económico, sin embargo, Leandro no deja pasar la oportunidad para continuar con su hobby preferido: correr en automóvil. Así se lo vio en la carrera organizada por el Automóvil Club de Río Gallegos este último domingo.

En el mito ciudadano y ahora también en el país, ha quedado claro que la familia Báez ha sido rápida para enriquecerse, pero no sabemos, en realidad, que tan rápido puede ser el hijo menor en la pista.

Ayer domingo, Leandro Báez participó en el circuito del Autódromo de Río Gallegos, en las carreras organizadas por el Automóvil Club de esta capital, corriendo en la categoría 1300 a bordo de su Fiat 128 Nº 31, a cuyo lado aparece en la foto que en exclusiva publica OPI Santa Cruz.

La máquina, preparada en los talleres que ponen a punto varios autos de la categoría, luce un destacado calco de Axion Energy, una de las estaciones de servicios del grupo de empresas de Lázaro Báez que junto con la YPF Don Francisco (San Martín y Ramón y Cajal), se encuentran embargadas por decisión judicial.

El hijo menor de los Báez, parece contar con mucho tiempo para la recreación y no está preocupado por reparar en gastos, a pesar de los embates judiciales contra el patrimonio familiar, presuntamente obtenido de manera irregular y a través de acciones ilícitas.

Evidentemente a la familia Báez no les interesa mantener las formas ni las apariencias ante la opinión pública, porque mientras Leandro corre en el autódromo con una inversión importante para sostener su hobby, baste decir que solo la inscripción le costó $ 15.000,00, hay obreros de la construcción de sus empresas que aún no han cobrado, están en juicio por aportes no realizados, a los 18 empleados de sus medios hace tres meses que no les pagan los salarios y el aguinaldo y todo parece seguir normalmente, ni los desplazamientos o actividad social de Leandro, parecen verse empañados por los graves delitos de los cuales son blancos, tanto su padre como sus hermanos y él puntualmente como integrante de sociedades sospechadas de lavado de dinero.

La estrategia del tero

Báez (a quien desde aquí se le ha dejado de llamar empresario hace tiempo) está detenido y su hijo Martín, quien figura en los directorios o como presidente de las empresas más sospechadas de lavado de dinero, tiene a su cargo Tigan Inc. la off shore utilizada para triangular fondos al exterior, creada en Panamá, a pesar de ser alguien que tiene cuentas en Suiza que no puede explicar y ser quien aparece en el video de La Rosadita contando millones de dólares, sigue libre.

En realidad, debemos pensar si en verdad el juez Sebastián Casanello, hace lo que debe por la justicia o hace lo que le debe a Cristina y a Báez. La causa, a pesar de lo desbordante de las pruebas existentes, no tiene consecuencias para nadie más que para Lázaro, pero sin ningún tipo de condena, peligrando que expirado el tiempo legal quede libre y con todos los otros actores caminando por las calles.

Las permanentes recusaciones de Lázaro a Casanello, suenan a la intención del ex constructor por deshacerse del juez; sin embargo, habría que ver si con estas grotescas y ordinarias acusaciones que se caen asimismo por inconsistentes, en realidad lo que pretende Báez es sostenerlo, más que sacarlo del medio.

Si uno repasa y analiza todo el tiempo que lleva la causa, lo que se ha avanzado y el comportamiento del Juez, podemos llegar a sospechar que Casanello puede significar, quizás, el último reaseguro que tiene CFK y Báez para que nada, finalmente, llegue a una condena ejemplar. Solo basta ver la poca voluntad del magistrado para investigar el delito precedente (obra pública), lo que lo llevaría a investigar a quienes la otorgaron (el gobierno de Néstor Y Cristina) y luego, investigar a adónde iban los fondos generados en poder de Báez, que se blanqueaban a través de los alquileres de hoteles de los Kirchner. Con éste último paso, quedaría perforado el techo de la investigación y cerrado el círculo de la corrupción.

Los motivos, realmente delirantes, con los cuales Báez trató de quitar al juez de la causa, parecen más bien argumentos para confirmar su permanencia, puesto que ante tanta sinrazón obvia, la Cámara lo ratificó una y otra vez. Pensemos ¿En qué se beneficiaría Lázaro si su causa es sorteada entre otros jueces? ¿Quién la asegura a Báez que un Bonadío o un Ercolini, por ejemplo, no aceleraría el curso de la investigación y terminaría metiendo preso a su hijo y condenándolo antes de lo pensado?. Casanello, no parece ir en la misma dirección, habrá que esperar.

Por lo pronto, la familia Báez vuelve, de a poco, a encauzar su rutina. Leandro ya corre en el autódromo, se codea con amigos y muchos curiosos que lo rodean para ver si se les pega algo de esa suerte para ser millonario sin trabajar, transita con sus negras camionetas en la ciudad y no sería extraño, se dice en la calle a quien quiera escucharlo, que en algún tiempo más Martín también esté rehaciendo su rutinaria vida en Río Gallegos.

De a poco, todos saben, que cuando la justicia tarda en llegar o no llega nunca, quienes son los imputados pasan a ser cuasi víctimas de un Estado ineficiente o no tanto; tal vez hay jueces y políticos, que hacen más de la cuenta para que las cosas sigan igual y pocos o nadie, investiguen.

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