Por Ricardo KirschbaumHace 51 años, un comando israelí secuestró en Buenos Aires a Adolf Eichman, uno de los jerarcas nazis responsables del genocidio judío. La operación clandestina, una vez descubierta, provocó fuertes reacciones políticas en la Argentina por la flagrante violación de la soberanía.
¿Qué es lo que está primero? ¿El castigo a los culpables, estén donde estén, o el respeto a las leyes y a las soberanías nacionales? Esa discusión se dio entonces y se renueva cada vez que la humanidad se enfrenta con ese dilema . La operación secreta de EE.UU. para terminar con la vida de Osama Bin Laden, quien planificó y ordenó el terrible atentado contra las torres gemelas en Manhattan, recrea esa polémica . En el atentado murieron casi 3000 personas. En el 11/S también fue atacado el Pentágono y otro avión cayó con todos sus pasajeros.
La muerte de Bin Laden provocó alegría en EE.UU. y alivio en muchos países, sobre todo en aquellos que están amenazados por el terrorismo. Esa reacción expresaba la seguridad de que los comandos que mataron al jefe de Al Qaeda habían hecho justicia. Sintieron, 10 años después, que el responsable de esa matanza había sido castigado y el dolor que causó tuvo alguna reparación .
Bin Laden no fue arrestado ni enjuiciado . Sus derechos no fueron respetados como no lo habían sido los derechos de miles de inocentes, víctimas del terrorismo. Lo relevante es que fue eliminado uno de los factores principales del terrorismo que amenaza la paz mundial, aunque la polémica seguirá .
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