Pagaron 150 euros cada uno para un paseo soñado en Capadocia. Pero la experiencia salió mal.
“Subimos unas 24 personas al globo, éramos los únicos argentinos,” cuenta a Clarín Miriam Blanco, una bioquímica acostumbrada a viajar por el mundo. Con ella iban Laura Gorostordoy, traductora; Ricardo López , también bioquímico, y Alejandra Sibistrelli, técnica de laboratorio.
“Comenzamos a volar y todo iba bien hasta que vimos que el globo se acercaba demasiado a una colina. Primero pensamos que el conductor hacía esa maniobra como una gracia, pero de repente la colina estaba más cerca y casi de inmediato chocamos, nos estrellamos contra el piso” , cuenta Miriam. “Nos quedamos duros por el miedo”, recuerda y explica que todos se agacharon dentro del canasto para protegerse. “ Enseguida el canasto amagó con enderezarse, volvió a caer, pero luego empezó a subir. Luego, no sé bien cómo, se enderezó y siguió volando”, relata.
Milagrosamente, nadie resultó herido, salvó una italiana que se golpeó la nariz. La empresa ni siquiera les devolvió la plata del viaje. “Lo único que hicieron fue recuperar el iPad de una peruana, (Jimena Cayo, viajaba sus dos hijos) que había salido volando por el golpe”.
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